Una investigación periodística realizada por este medio descubrió que la mayoría de estas niñas pandilleras son utilizadas por las bandas de hombres adultos para el tráfico de drogas y armas; además para tener sexo con ellas. Sociólogos y expertos afirman que la conducta delictiva de estas niñas se puede corregir.
Al menos una docena de bandas, operan en los barrios de Barraza, El Chorrillo y San Miguel.
Desde los nueve años, ya conocen de sexo, armas y drogas.