EL TEMA de los niños empacadores siguen gravitando en el ambiente con cierta sensibilidad. Mientras los propios menores opinan que el oficio de empacador de mercancía les facilita comprar alimentos, ropa y útiles escolares, los gobernantes han dicho "no" a esta práctica.
Yara Trujillo, del departamento de Trabajo Infantil y Protección al Menor del Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral (MITRADEL) informó al Panamá América que están elaborando un estudio a nivel nacional para medir las condiciones de los jóvenes empacadores, ya que a todas luces los propietarios de supermercados aducen que ellos no guardan ningún tipo de relación laboral con estas personas.
Los estudios reflejan una gran verdad: pobreza y violación de derechos humanos. Héctor Rivera, profesor de Economía participó del primer y único documento científico sobre jóvenes empacadores realizado hace dos años. Mencionó que la iniciativa partió de la trabajadora social de la cadena de supermercados Riba Smith, Norma de Cárdenas, quien deseaba conocer más sobre las condiciones socioeconómicas de los menores de esa sucursal.
Fue entonces cuando el Instituto Panameño de Estudios Laborales del MITRADEL amplió la muestra a otras establecimientos.
Se descubrió que el 30% de los empacadores que no cursan estudios son jóvenes que no tienen la oportunidad de ejercer su derecho al estudio y "se ven obligados a apoyar económicamente a su familia".
La situación es delicada y difícil. En la balanza está el respeto de los derechos humanos de nuestra niñez y la situación de pobreza que los tiene atrapados.
Para Olmedo Beluche, sociólogo, el asunto va más allá. Habla de intereses de por medio que no se quieren desempolvar.
A su juicio, "los empresarios son hipócritas y explotadores porque no quieren pagar salario ni seguro social".
Es positivo que el Ministerio de Trabajo esté preocupado por velar por las normas del Código de la Familia y de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), pero es lamentable que algunos dueños de supermercados abusen de los menores, y que el Estado tampoco ofrezca alternativas concretas, expresó.
No es un secreto que la mayoría de los jóvenes trabajan por dinero. Siendo así, la solución, según el sociólogo, que el gobierno le proporcione un subsidio económico a todos los menores empacadores.
La muestra abarcó 325 empacadores de mercancía en el área metro, este y oeste. Un 56% indicó que no reciben beneficios del supermercado; un 9 % dijo que recibían comida; y un 7 % estima que se les dio la "oportunidad de trabajar".
El sabor amargo que dejó la investigación es que la mayoría de los jóvenes empacadores proceden de barrios pobres y marginados.
Con una propina de B/.150 mensuales, bien administrados, cubren las necesidades más apremiantes del hogar.
Niños empacadores, ¿ahora qué pasará?
La Ley panameña permite trabajar a los jóvenes mayores de 14 años, durante seis horas, en labores no pesadas.