Naciones Unidas, Nueva York. -En su debut ante un organismo internacional, la presidenta Mireya Moscoso de Panamá expondrá el viernes los problemas que aqueja a Latinoamérica, principalmente el de la pobreza.
A pesar de la corriente democrática que durante la última década florece en el continente americano, inclusive en su propio país, la mandataria reconocerá ante la 54 Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que la región atraviesa momentos difíciles.
En ese sentido recordará ante el foro mundial el programa de su gobierno para reducir el sufrimiento de los sectores marginados, reconociendo "el compromiso que contrajo con el pueblo panameño en la reciente campaña electoral", según uno de sus asesores.
La nueva mandataria panameña sin embargo no dejará que los problemas económicos opaquen el sentimiento de orgullo nacional que representará su anuncio de la devolución por parte de Estados Unidos del Canal y sus tierras adyacentes que durante medio siglo constituyeron un punto de fricción entre Washington y la república ístmica.
"La señora presidenta aprovechará la oportunidad de que se está dirigiendo al foro máximo de la comunidad internacional para asegurarles de que el traspaso del Canal será ordenado y que el tráfico continuará transitando por sus esclusas con los mismos pilotos panameños que ya los están guiando", señaló un funcionario de la misión panameña ante la ONU, que actualmente está a cargo de la embajadora en función, Mary Morgan-Moss.
En tanto el canciller José Miguel Alemán, que llegó a esta ciudad el lunes en representación de su gobierno en el debate de la Asamblea General, ayer cursó una invitación en nombre de la señora Moscoso al presidente Bill Clinton para que éste asista a la ceremonia del traspaso del Canal en diciembre.
Aprovechando la presencia de la secretaria de Estado Madeleine Albright, en un almuerzo ofrecido por el Secretario General de la ONU, Kofi Annan, el canciller tuvo oportunidad de expresarle la invitación en nombre de la mandataria panameña.
Esta seguramente reiterará la invitación personalmente a la secretaria de Estado cuando se presente en la sala de la Asamblea General.
Se entiende que la nueva mandataria panameña decidió empalmar el problema del subdesarrollo con un llamado a los países desarrollados, que asisten a la asamblea del organismo mundial, para que dediquen más recursos al combate de la pobreza y gasten menos en armamentos, poniendo a Panamá como ejemplo de un país que carece de ejército.
Este será el enfoque principal de un discurso que durará menos de media hora, según funcionarios de la delegación de Panamá ante el foro que ayer escuchó al presidente Bill Clinton abundar sobre el mismo problema, destacando el contraste de la pobreza en medio de un auge económico en los países desarrollados.
En tanto el canciller Alemán completó ayer una verdadera maratón de la diplomacia que se inició con un desayuno para los cancilleres de iberoamérica auspiciado por el canciller cubano en cuyo país se celebrará la próxima cumbre iberoamericana este noviembre.
Alemán recordó a los presentes de que Panamá será la sede de la siguiente cumbre, que aún no es seguro si se realizará en el año 2000 o en el 2001.
De inmediato, el canciller panameño asistió a una reunión con los cancilleres del grupo de Río que luego se juntaron con los de Japón y los países del Pacífico -Malasia, Cambodia, Brunei, Indonesia, Vietnam, Tailandia, Singapur y Myanmar-.
Aún antes de asistir al almuerzo del Secretario General, Alemán tuvo una reunión bilateral con el canciller de Chile, Juan Gabriel Valdés.
Acompañan al canciller Flavio Méndez, director de Organismos de la cancillería; Carlos Guevara M., director de Política Exterior; María Alejandra Eisenmann, secretaria general de la delegación y el embajador César Pereira B., miembro del Consejo de Relaciones Exteriores.