Los estudiantes de colegios artesanales particulares que protagonizan actos de violencia en las calles, paradas y dentro de los buses en la ciudad capital, deben ser sancionados igual que los del Artes y Oficios por parte del Ministerio de Educación, opinó ayer el secretario general de la Federación de Asociaciones de Educadores de Panamá (FASEP) en formación, Luis López.
"También deben tomarse medidas contra alumnos del colegio Tomás Gabriel Duque y de la Escuela Vocacional Fe y Alegría, no solamente contra los del Artes y Oficios", indicó López a El Panamá América.
Sostuvo que cuando se trata de estudiantes de estos centros educativos el Ministerio de Educación "no se corre el riesgo de expulsar" a los involucrados en situaciones de violencia, ya que se afectarían los ingresos (mensualidades) de estos colegios.
López señaló que en las organizaciones magisteriales existe gran preocupación por los actos de violencia efectuados por estudiantes en lo que va del año, observándose que las autoridades ministeriales sólo toman medidas drásticas contra los artesanos y no contra los demás participantes.
Relató que ha sido testigo en dos ocasiones cuando estudiantes del Duque y Fe y Alegría han agredido a estudiantes artesanos que estaban en paradas o iban a bordo de buses.
La primera fue en el sector de La Gran Estación en la entrada del distrito de San Miguelito y la otra en un bus, donde estudiantes del Duque intentaban agredir a varios estudiantes artesanos que iban en el vehículo. "Las sanciones deben ser iguales para todos, sin importar si se está en un colegio particular", sentenció López.
El dirigente magisterial recomendó a los padres y madres de familia que en estas vacaciones escolares de medio año, se tomen un tiempo para dialogar con sus hijos y comunicarse cualquier situación anómala que esté confrontando en su colegio. "De esta forma se pueden evitar muchas situaciones que lamentar", subrayó López.
Los panameños debemos aspirar a consolidar un "Acuerdo Nacional de Centenario" que recoja las metas y objetivos de lo que queremos ser en el presente siglo XXI.
Debemos concluir en la necesidad de realizar todo lo que sea necesario para convertir la República de Panamá y particularmente, las áreas revertidas, en el centro más grande de América Latina para negocios tales como, los servicios marítimos, la logística, el transbordo, la manufactura, la tecnología, las comunicaciones, los "Call Centers", el turismo y las finanzas.
La visión al término del período para el cual fue nombrado, es la de que, tomando en cuenta que la ARI no es la heredera de un patrimonio económico que pertenece al pueblo panameño, sino su administradora, podemos hacer realidad y efectiva la incorporación de esos bienes revertidos, de este patrimonio nacional, a las futuras generaciones. Un patrimonio engrandecido por una gestión administrativa que haya asegurado que las tierras e infraestructuras que constituyen el mismo, hayan alcanzado una violación óptima y el máximo beneficio social. De esta forma la Nación panameña podrá alcanzar nuevos niveles de desarrollo y nosotros tendremos la satisfacción que produce un trabajo bien hecho. Mi mayor logro como servidor público y con mis años de experiencia, lejos del halago y la zalamería fácil, ha sido mi dedicación al trabajo que da credibilidad. Concretamente, mi tarea en la Administración Moscoso, es hacer mío el lema: "Trabajamos juntos por Panamá".