De hecho, buscar opiniones sobre el torneo, sus organizadores y sus propios candidatos parece una aventura de terror. En más de una ocasión se repitió el "te digo esto pero si omites la fuente"; "no vayas a decir que yo te lo dije".
La aprehensión y la reserva transcurre entre la organización y la transparencia de los comicios, que desembocan en una especie de control absoluto sobre la contienda entre candidatos de distintos niveles.
La asesoría legal del jurado de elecciones, por ejemplo, es la misma de la propia Universidad, lo que hace prever que difícilmente dichos asesores podrán estar distanciados de las aspiraciones de la actual rectoría, de la que se ha separado eventualmente el doctor Gustavo García de Paredes, pero sobre la cual ejerce un poder indiscutible.
El propio jurado de elecciones, indicó una fuente, hace parte de la dirección de la Universidad, designada en su momento bajo la dirección del propio García de Paredes. "Lo que sucede -explicó la fuente- es que pese a que el doctor García de Paredes ha sido cabeza de la mayor parte de años que haya ocupado un rector en el presente siglo, lo cierto es que la Universidad de Panamá se encuentra ausente de temas como la ampliación del canal".
La Universidad ha dejado de ser "cuna del pensamiento crítico de la Nación" para transformarse en una enorme estructura de complicidades mutuas, donde el debate libre, abierto y franco parece sujeto a componendas y compromisos.
Gustavo García de Paredes ha logrado el control omnímodo, y por la ausencia de una alternativa lo suficientemente consolidada y capaz de quebrar su dominio.