Desde hace tres meses, el agua potable producida por la planta potabilizadora Federico Guardia, de Chilibre, no contiene flúor debido a la demora en el proceso de compras.
El superintendente de la planta, ingeniero Rodrigo Barragán, reveló que "siempre hemos sido sinceros en eso", y aclaró que el hecho de que el agua no contenga flúor no significa que no sea potable.
En eso coincide la ingeniera Catalina de Guerra, jefe de control de calidad de agua del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN), quien se mostró sorprendida por información divulgada recientemente, en la que se menciona que sólo 12 de las 43 plantas que administra la entidad, cumplen con los requisitos mínimos de potabilización.
Resaltó que permanentemente el Ente Regulador de los Servicios Públicos y el Ministerio de Salud monitorean la calidad del agua potable producida por el IDAAN, a la que se le administran todos los productos químicos necesarios para que sea apta para el consumo humano. Además, cumple con la norma 2339599 de COPANIT, que reglamenta la producción.
"En el IDAAN pueden faltar otras cosas porque somos una institución pobre, pero nunca faltan los productos químicos que necesita el agua", enfatizó, aunque reconoció que el flúor escasea en ocasiones y no se administra en más de 500 pozos por razones económicas. Hacerlo requiere una inversión de 2.5 millones de balboas para la compra de dosificadores y nombramiento de personal calificado.
Sin embargo, el 80% de los usuarios recibe el agua con flúor debido a que en las 12 plantas más importantes del país se dosifica este elemento, necesario para la dentición infantil, aunque es un producto muy especializado y riesgoso, al punto de que hay grupos en Estados Unidos que se oponen a que se le agregue al agua.
"Es una irresponsabilidad informar algo sin haberse documentado antes", expresó Guerra, en relación con la publicación en la que de acuerdo con análisis realizados por una organización denominada Comisión Nacional de Normas de Bioseguridad, en los últimos cuatro meses sólo un 33% de los panameños está recibiendo agua con los estándares mínimos por falta de insumos.
Ni Barragán ni Guerra conocen esa comisión, pese a que ambos tienen más de 20 años de laborar en el IDAAN. El primero manifestó que le parece una canallada que en la publicación se señale que el agua potable no puede usarse para lavar heridas. "Eso es falso", resaltó.
Por otra parte, Barragán informó que la institución gasta unos 125 mil balboas al año en flúor, que proviene de Bélgica, Francia y Estados Unidos. Pero de los 120 millones de galones de agua diarios que se producen en la potabilizadora de Chilibre y que contienen flúor, sólo 50 mil son ingeridos por los usuarios. Esto significa que los otros 119 millones (con flúor) son usados para lavar autos, ropa, y los sanitarios. Aún así, "vale la pena hacerlo por los niños", destacó.
En otro ángulo, El Panamá América visitó la potabilizadora de Chilibre, y detectó que aún sigue confrontando los mismos problemas que hace un año se plantearon como de urgente solución. Entre estos se destacan la falta de capacidad para tratar el agua que se necesita en el área metropolitana. De reducirse la producción, miles de usuarios no recibirán el vital líquido.
De igual forma, los equipos electrónicos ya cumplieron su vida útil. De suscitarse un daño, se pone en peligro la producción actual, que no es suficiente para satisfacer la demanda.
No obstante, aún se trabaja en la preparación de los pliegos de cargo para llamar a licitación. Entretanto, al IDAAN se le han hecho recortes en su presupuesto, lo que agrava la situación.
No hay flúor, pero el agua es potable
Sólo 50 mil de los 120 millones de galones de agua diarios producidos, son ingeridos. Eso representa el 0.04% de efectividad.