También falta un sistema de alerta temprana, de manera que los programas comunitarios de salud intervengan en aquellas comunidades con riesgos nutricionales y alimenticios.
Carrera informó además que Panamá solicitó ayuda alimenticia internacional; sin embargo, descartó que esto se apruebe porque "el país tiene dinero para comprar alimentos, no es Etiopía".
A su juicio, llevar alimento a estas regiones no significaría más de B/.1 o B/.2 millones.
Sostuvo que UNICEF hace lo que tiene que hacer como organismo internacional, que es acompañar técnicamente al país y en algunos casos, a nivel comunitario, pero el hecho de que no se haya alertado sobre desnutrición es una tarea del Ministerio de Salud.
Y es que señala que el MINSA es consciente del problema, pero lo que hace falta es una respuesta integrada y clara de protección social en momentos de entre cosechas.
Se intentó conseguir la versión de la ministra de Desarrollo Social, María Roquebert, pero de relaciones públicas se nos informó que estaba "muy enredada" y aunque prometieron que se comunicaría con este medio, no fue así.
Tampoco fue posible obtener una versión de Teresita Yániz de Arias, directora de la Secretaría Nacional para el Plan Alimentario Nutricional (SENAPAN), que tiene como parte de sus programas la entrega de siete bonos de B/.5.00 al mes, pero con la condición de que los niños mayores de seis años asistan a la escuela y que estén al día en sus vacunas. También exige que las embarazadas tengan control prenatal.
Panamá América dio la alarma el año pasado de que la muerte estaba rondando a los niños indígenas, ya que 40 pequeños murieron de hambre en la región indígena Nedrini, en Chiriquí.
Sadrino Montezuma es promotor de Salud del área y contó que 15 de cada 20, es decir el 75% de los niños que ingresan al centro, padecen de algún grado de desnutrición.
De hecho, las cifras revelaron que al menos tres perdían la vida cada vez, sólo en el sector que corresponde a Chiriquí.
Pero, lo inaccesible de estos sitios hace difícil oficializar la cifra de fallecimientos. A eso se suma también el hecho de que los padres prefieren enterrar los niños en los terrenos aledaños a su casa y no lo notifican.
Las cifras de desnutrición de Panamá en áreas de difícil acceso, y comarcas indígenas, indican que el 90% de la población es pobre. De esta cifra global se informa que uno de cada 3 niños está desnutrido.
El promedio de la ingesta de calorías de los niños indígenas es de 600, cuando lo que se recomienda es 1, 500.
La desnutrición global, de acuerdo al peso para la edad, a nivel nacional, es de 6.8%.
Con B/.19 al mes subsisten muchas familias ngöbe buglés.