La euforia de los panameños por apoyar a sus equipos no tiene límite, y en la final de la serie de campeonato de la Liga Central de Béisbol entre las novenas de las provincias de Chiriquí y Los Santos, no fue la excepción.
Sin importar las edades, distinción de razas ni condición social, los apasionados de este deporte se reúnen en las gradas para apoyar a su provincia.
Y la noche del pasado miércoles, fue muy esperada por los amantes del béisbol, quienes desde las 5:00 de la tarde, entre risas y alegría, formaban filas interminables, para llegar a su punto de encuentro, el Estadio Rod Carew.
Es tanto el interés de los fanáticos, que en ocasiones las largas filas no son obstáculos para lograr llegar a la entrada del estadio y comprar sus respectivos boletos. Inclusive los estacionamientos no son un problema para los conductores que asisten al campo de juego.
Previo al juego decisivo, donde Los Santos se impuso a Chiriquí, por 1 carrera a 0, logrando el pase para disputar la Gran Final del Torneo de Béisbol Mayor contra la novena de Veraguas, los seguidores de ambos equipos no escatimaron en buscar la forma de asistir al juego.
Los fanáticos en la entrada a Patacón, abordaban taxis, "chivas" (micro-buses), o carros particulares, que tienden a llevar a las personas que encuentran en el camino.
La emoción del béisbol es tan contagiosa, que numerosas personas se trasladaron en buses desde el interior del país hacia el estadio en la capital.
Los vendedores de gorras, blusas de damas, camisetas y diversos artículos, no podían faltar en los predios del coliseo deportivo en Patacón.
Los seguidores de Los Santos llevaban instrumentos típicos para animar la barra, y no faltó quien confesara a Panamá América, que a su esposa la deja en casa y simplemente no le avisa donde está, mientras que a su jefe le lleva "una incapacidad" de cualquier hospital.
El estadio Rod Carew quedó chico para la cantidad de asistentes, a tal extremo que tuvo que habilitarse el último piso del campo de juego.