Aunque el presidente Ricardo Martinelli aceptó haber tenido "diferencias" con la ex embajadora de Estados Unidos en Panamá, Barbara Stephenson, a causa de la política energética que impulsó el Gobierno, restó importancia a la opinión de la diplomática, quien lo consideró una "amenaza" para la democracia del país.
"Si quieren decir que soy un peligro para el país porque no permití que una señora [Stephenson] me indicara cuándo bajar el precio de la luz para beneficiar a una compañía americana, lo seré", afirmó.
Martinelli advirtió que no se puede permitir que "una persona venga y le diga al presidente o a un país que no se puede bajar la luz" solo por “complacer” a una compañía americana
Panamá América publicó en forma exclusiva, a raíz de un acuerdo con WikiLeaks, cables diplomáticos en los que Stephenson consideró que las "tácticas agresivas" de Martinelli de cambiar de manera "unilateral" contratos y concesiones afectaban a las empresas norteamericanas como AES.
Según muestra el cable, el ex magistrado de la Corte Suprema, Adán Arnulfo Arjona, reveló a Stephenson que Martinelli pidió su "apoyo" para aumentar los impuestos a las generadoras de energía –de llegar alguna demanda–, a lo cual él accedió, debido a que sus entonces colegas eran "débiles y corruptos" y el mandatario podía conseguir "lo que quisiera de todas formas".
Lo descrito por Stephenson sobre la Corte Suprema causó preocupación entre la sociedad civil que considera que "nuevamente" se cuestionan los fallos de ese organismo y la manera "transparente" como deben actuar los magistrados.
El ex magistrado Edgardo Molina Mola lamentó que algunos de los magistrados que señaló Arjona aún estén impartiendo justicia y que el propio denunciante aceptó ayudar a Martinelli a fallar por razones externas y no en apego a la Ley.
"De ser cierto que Arjona dijo eso, no tiene ninguna autoridad moral de decir que los otros son corruptos. Arjona tiene que poner la denuncia ante la Asamblea, de lo contrario es puro bochinche", resaltó.
En este mismo sentido se refirió el ex vicepresidente Guillermo Ford, quien consideró "serio y grave" este tema, porque en los últimos meses se han cuestionado las actuaciones de algunos magistrados.
A juicio del ex director de la Policía, Ebrahim Asvat, el problema radica en la forma en que se seleccionan los magistrados y en el “poco interés” de estos en temas sensitivos y en el contenido de los fallos. Ereida Prieto-Barreiro