"Yo no soy la mujer maravilla". Esta fue la afirmación de la electa magistrada presidenta de la Corte Suprema de Justicia, Graciela Dixon, al ser consultada sobre cómo va a resolver la situación de la justicia en el país y la falta de credibilidad en la instancia judicial.
Dixon, quien deberá tomar posesión de la presidencia de la Corte el próximo martes, aseveró que no tiene una vara mágica para resolver todos los problemas que afronta el sistema de justicia, por lo que señaló que con el concurso de todos se podrán hacer muchas cosas.
Por otro lado, el presidente del Consejo Nacional de la Empresa Privada, Enrique De Obarrio, afirmó que "los trapos sucios se lavan en casa, pero es nuestra responsabilidad lavarlos y no esconder la realidad señalando que aquí no pasa nada".
Las declaraciones del dirigente surgen tras las informaciones que publicó Los Angeles Times de Estados Unidos sobre el retiro de la visa del magistrado Winston Spadafora. Según el rotativo, el sistema judicial de Panamá es "extraordinariamente corrupto" y que en la Corte se ha beneficiado a traficantes de drogas.
De Obarrio precisó que estas declaraciones hacen daño al país, afectan la atracción de inversión extranjera y la generación de más empleos.
Agregó que señalamientos como estos no pueden ser ignorados, por el bien del país.
"No soy la mujer maravilla", Dixon
Mientras que la APEDE señala que las publicaciones sobre presunta corrupción en la Corte publicadas en EU son preocupantes.