Algo inesperado está pasando con la licitación del nuevo Sistema Integrado de Transporte de Panamá (SITP): la irrupción en el escenario de los actuales transportistas.
Por alguna razón la ATTT está pidiéndole a los consorcios que le muestren a los buseros en qué consisten cada una de sus propuestas, y les expliquen cómo los van a incorporar a ellos en el nuevo esquema.
Deben abrir sus libros secretos, no sólo para mostrar aspectos técnicos, sino también económicos.
Esto ha creado una atmósfera rara. Si no se ha llamado a licitación, ¿cómo se pretende que los consorcios precalificados hagan pública sus propuestas ante los buseros? Sería como poner la carreta delante de los bueyes, dicen quienes se quejan.
Eso sí, la ATTT está quedando bien con los transportistas, y les están dando certeza de transparencia.
Incluso, en una reunión a mediados de abril, se le entregó a los buseros una parte de lo que será el pliego de cargos, para que dieran su opinión, aunque no son técnicos.
La ATTT le llama a esto "consensuar el pliego".
Haciendo una analogía atrevida, se puede decir que estas salas de monitoreo se parecen mucho a los centros de control de la NASA, donde se vigila lo que ocurre durante los viajes espaciales, y que en ocasiones se muestran en televisión.
Son usadas al menos para saber qué pasa con el transporte público, pero también existen otras para el control de las calles, los semáforos, del comportamiento de los particulares en las vías. Autoridad que no esté informada de estas dos ramas del tronco, anda a ciegas.
Mejía asegura que la modernización debe propiciar los recursos para que la ATTT evolucione hacia allá.
Según dijo, el centro de control estará en Clayton, y contará con monitores para saber qué ocurre en las terminales, las paradas de buses y en los buses mismos.
Para lograrlo, la ATTT tendrá que cambiarse de piel y de alma. No puede lograrlo con el personal ni los recursos actuales.
Severino Mejía advierte que mucha de la gente que labora en la ATTT está en la institución desde los años setenta, y algunos se han "empantanado".
"Hay que empezar por modernizar los recursos humanos", subrayó. Según dijo, vienen tiempos de mucha capacitación, porque el reto es enorme. No habló de despidos masivos.
Los tiempos por venir exigirán que la ATTT vigile lo que hace el operador de la flota en las rutas troncales, debe estar al tanto de la calidad en las rutas alimentadoras y complementarias.
Es obligatorio supervisar que los buses pasen mantenimiento preventivo y correctivo; que el recaudo electrónico esté al día y bien auditado.
Todo esto, sin olvidar los historiales actualizados de cada conductor en el país, la justicia de tránsito, la tramitación regular y extraordinaria en las sedes de la ATTT y demás.
En resumen, se requerirán más técnicos y menos burócratas. Viendo lo que tenemos hoy, no queda más que dudar.
Si la ATTT no se moderniza, y su personal no se profesionaliza, el nuevo sistema de transporte será un fracaso.
El Tránsito, hasta ahora, ha sido un tema secundario para los gobiernos.