El ex secretario de Estado adjunto de Estados Unidos para América Latina, Roger Noriega, reveló esta semana más detalles del supuesto plan que existió para secuestrar o matar al presidente panameño, Ricardo Martinelli, a principios de 2010, todo bajo la supuesta coordinación de los encargados de la inteligencia del Gobierno de Hugo Chávez, según las denuncias.
Noriega indicó que había prometido no hablar públicamente del tema, pero ahora que su nombre salió en uno de los cables de Wikileaks publicados por Panamá América tomó la decisión de dar a conocer cómo le llegó la alerta contra Martinelli. Además lanzó fuertes criticas contra Estados Unidos por el poco interés que tuvieron en investigar el caso.
Esto lo hizo en un artículo publicado en la revista The American el pasado 30 de marzo.
La alerta se inició cuando Noriega recibió en diciembre de 2009 dos llamadas desde Venezuela de una fuente confiable, quien se encontraba en estado de desesperación.
La fuente le comunicó a Noriega que Hugo Chávez había ordenado al “siniestro” Hugo Carvajal, el jefe de inteligencia militar, matar al nuevo presidente de Panamá, detalló Noriega.
“La presunta participación de Carvajal no fue sorpresa: él es un poderoso matón de Chávez, cuyas actividades criminales lo hicieron llegar a la lista de los cabecillas de la droga que manejaba el Ministerio de Hacienda de Estados Unidos en 2008”, detalló.
Una vez recibida la denuncia, Noriega dijo que procedió a pasársela al embajador de Panamá en Washington, Jaime Alemán, durante una pequeña reunión en su oficina.
“Yo quedé aliviado y asumí que esa iba a ser la última vez que escucharía de este presunto complot. No fue así. Algunos días después, Alemán me llamó para decirme, con voz incrédula: es verdad, tres sospechosos han sido arrestados, y el nombre que nos dieron fue el que tú me diste hace una semana, Hugo Carvajal”, narró Noriega.
Posteriormente, dos colaboradores de Noriega se reunieron con el entonces jefe del Consejo de Seguridad, Olmedo Alfaro, quien permitió que uno de ellos viera la confesión de uno de los tres sospechosos detenido y en la que nombra a Carvajal como el cerebro de complot.
Alfaro sostenía que la única comunicación que había recibido de parte de un funcionario consular de la Embajada de Estados Unidos fue para pedir una copia del pasaporte de otro de los cabecillas del supuesto complot, el puertorriqueño Isaac Polanco, “a fin de proteger su bienestar como ciudadano estadounidense”. “Yo no sé si las quejas de Alfaro eran justas, pero mis colaboradores me dijeron que el funcionario parecía desesperado por la ayuda y parecía realmente que la Embajada de Estados Unidos no había hecho nada al respecto”, comentó.
Luego de varios interrogatorios e investigaciones, Olmedo Alfaro llegó a la conclusión que todo había sido un engaño.
Esta vez, Estados Unidos sí utilizó como válido el argumento de Alfaro para coincidir en que el intento de secuestro contra Martinelli era un engaño. Esto, citando como “única fuente”, al mismo funcionario que criticaban por falta de profesionalismo, resaltó Roger Noriega.
El ex secretario de Estado adjunto norteamericano para América Latina dejó planteadas varias interrogantes, entre estas la relación de los sospechosos con el venezolano Carvajal.