Sin duda, la noche del 17 de mayo fue singularmente especial para la sindicalista Norma Cano. En aquel homenaje que se ofrecía a su persona, no sólo se sorprendió de saber todo lo que de ella se decía, sino que entre recuerdos, se transportó a todos las luchas libradas en nombre de los trabajadores.
Esta incansable mujer, que ocupa, en su segundo período, la Secretaría General de la Central Nacional de Trabajadores de Panamá (CNTP), si bien confiesa que no se sabe al dedillo el Código de Trabajo, dice que basta con que cada quien conozca sus derechos y deberes.
Sus 35 años de presencia en el movimiento sindical dan fe de su razón de ser. Antes de entrar en este campo, solía inmiscuirse en los problemas de los trabajadores.
Cuenta que a veces, cuando a alguno se le avisaba que tenía un hijo enfermo, y trataba de ir al hospital, su jefe le decía: ¿Acaso eres médico?
"Entonces, sin saber de leyes, pero sabiendo que tenía la razón, yo intervenía y generalmente hacía que el jefe reaccionara. A veces quedaba metida en el asunto, y hasta terminaba haciéndole el turno a la otra persona, pero no importaba", comentó.
Norma Cano sólo llegó a sexto grado. Cuando se le pregunta si pudo ser abogada, sólo comenta que "a veces el destino depara cosas que uno nunca pensó". Lo que ha hecho, dice que no sólo fue por intuición, sino por convicción.
Nacida en Sabana Grande, provincia de Los Santos, pero criada en Los Asientos de Pedasí, pesaron mucho en ella los valores morales forjados en su hogar. Ahora ve el fruto de sus esfuerzos, luego de trabajar en casas de familia, almacenes y restaurantes.
"Hay personas que cariñosamente me dicen: Ahí viene la peleona, tiene el garrote en la mano", detalla, pero dice que también hay otros que cuestionan si es que no tiene oficio en su casa.
Explica que ser sindicalista es también sacrificarse. "No se trata del vil metal, que también importa, sino de defender los ideales, entre ellos, mejorar la calidad de vida de los trabajadores".
En el pasado, como mujer no fue fácil ser sindicalista, sin embargo, advierte que el movimiento femenino avanza, y que ahora las mujeres son dirigentes de sindicatos, federaciones y centrales. La noche del jueves 17 de mayo, en medio del reconocimiento, recordó que una de las luchas más difíciles enfrentadas fue cuando se dio el bloqueo económico pre-invasión a Panamá, por los norteamericanos. "Era muy distinto a librar una lucha interna, donde logras algunas cosas. Allí peleabas contra una potencia".
Tras todos estos años, se siente satisfecha y agradecida por el reconocimiento, pero dice que es un mérito compartido con todos los que la han apoyado.