Los productores de plátano del distrito de Barú están preocupados, porque además de adoptar medidas para controlar la sigatoka negra en las plantaciones, también deben prestarle cuidado a la Erwinia carotovora, que es una bacteria que ataca la parte interior de la planta.
La bacteria se transmite de forma vascular, porque se transporta a través de la savia de la planta.
Guillermo Carrera, presidente de la Asociación de Productores de Plátano de Barú (APAB), indicó que es necesario mantener un monitoreo constante y permanente de estas enfermedades, porque merman la calidad del producto y limita las posibilidades de comercialización en los mercados de agroexportación.
El dirigente agrícola añadió que esta actividad genera una empleomanía de casi dos mil trabajadores en las áreas de producción de Barú.
Enfermedad.
Sobre el tema Leonardo Marcelino, especialista del Instituto de Investigación Agropecuaria de Panamá, informó que la propagación de la bacteria se incrementa durante la época lluviosa, cuando se registra mayor grado de humedad en las plantaciones.
Las áreas con más incidencia son las comunidades que se encuentran en la parte baja del distrito, que carecen de un buen drenaje.
"La bacteria encuentra en esta época un mejor clima y un mejor ambiente para su desarrollo", detalló Marcelino.
Informes del IDIAP revelan que en la actualidad en el distrito, existe una producción de tres mil 500 hectáreas de plátano.
Las zonas más afectadas se localizan en las comunidades de Majagual, Chiriquí Viejo, Los Olivos y Manaca.
Medidas.
Para controlar la bacteria, es necesario mantener las medidas preventivas.
"Una vez la bacteria entra en la planta, no hay manera de salvarla", dijo.
El control de la bacteria debe ser integral y no se limita sólo a la aplicación de agroquímicos.
A los productores se les recomienda adquirir semillas sanas, porque las mismas pueden estar infectadas con la Erwinia.
Marcelino advirtió que de no aplicarse este primer paso, no se puede controlar de manera efectiva esta enfermedad.
El productor debe utilizar material de siembra sano, si es posible que provengan de laboratorio (vitro plantas) o de lugares que estén libres de la presencia de la enfermedad.