Washington.- En las altas esferas del departamento de Estado, uno de los santuarios donde Washington formula su política hacia Latinoamérica, se pensaba que el nuevo embajador a Panamá, Simón Ferró, ya había llegado a su destino.
"Me dijo que se iba a Panamá inmediatamente después de las fiestas," confió un funcionario que debía estar al tanto.
Pero Ferró, un prominente empresario de Miami de origen cubano, anteriormente había contraído una cita impulsada por el amor:
El flamante diplomático, divorciado y padre de dos hijos, decidió volver a casarse antes de asumir su cargo en la capital panameña.
"Entendemos ahora de que Ferró espera llegar a Panamá aún esta semana, informó a