Un sismo de 5.0 grados en la escala de Richter se registró a las 4:49 p.m. de ayer en la provincia de Chiriquí, lo que provocó que nuevamente el temor se apoderara de los residentes de la región. El movimiento telúrico fue sentido con mayor intensidad en el distrito de Barú, Boquete y el centro de David.
El epicentro se localizó a 5 kilómetros al sureste del distrito de Barú, muy cerca de la zona de fractura de Panamá, con una profundidad de 15 kilómetros.
Inmediatamente inició el sismo, el suministro de energía eléctrica en Puerto Armuelles se suspendió, lográndose su restablecimiento aproximadamente a las 6:30 p.m.
Margarita Miranda, directora encargada de la escuela de Río Mar, corregimiento de Puerto Armuelles, que iniciaba nuevamente las clases, luego de que el plantel se encontrara en reparación por dos semanas, dijo que el pánico y la consternación se apoderaron de los alumnos, quienes al momento del sismo se estaban dentro de las instalaciones recibiendo sus lecciones.
Destacó que las rajaduras provocadas en las paredes del centro educativo por el fuerte sismo registrado el pasado 30 de julio, que se habían reconstruido, fueron nuevamente abiertas e incluso otras áreas de las instalaciones sufrieron iguales daños.
Indicó que los padres de familia se mantienen preocupados por las condiciones de la escuela y las inclemencias de la naturaleza. En tanto, funcionarios del Hospital Dionisio Arrocha señalaron que no se registraron daños en las instalaciones, sin embargo, los pacientes se atemorizaron.
Por su lado, Olmedo Vega, morador de Puerto Balsa, corregimiento de Limones, destacó que las grietas producidas por el sismo anterior se habían profundizado con este nuevo evento.
Fuentes del Cuerpo de Bomberos de Puerto Armuelles informaron que las residencias que presentaban rajaduras del sismo anterior se agrietaron fuertemente.
A eso de las 6:48 tuvo lugar una réplica del movimiento, por lo que los estamentos de seguridad se mantenían alertas para cualquier eventualidad.
Reiteró que a pesar de esto las tres salas de cirugías están siendo utilizados de forma rotativa cuando los casos lo ameritan. Según la máxima autoridad de Salud, lo que más necesitan para este tercer quirófano son instrumentistas.
Explicó que en la región se necesitan auxiliares de enfermería y asistentes técnicos de salud que estén dispuestos a especializarse en las técnicas de instrumentación que se requieren en el salón de operaciones.
Dijo que a pesar de esta deficiencia, las tres salas están trabajando normalmente y se atienden de seis a ocho cirugías programadas más las urgencias.
Subrayó que a pesar de que estos quirófanos tienen poco tiempo de funcionamiento se está trabajando a buen ritmo y se espera que en periodo corto se pueda aumentar el número de cirugías programadas.