Nación

Nuevos tributos son un "crimen", afirman obreros


La advertencia de los sectores obreros y sindicales del país en torno a las reformas tributarias se cumplió. A un mes de su ejecución, sus figuras más representativas aseguran que no sólo no se alcanzó el postulado de lograr una equidad en el pago de impuestos, sino que éstos han sido cargados sobre los hombros de los trabajadores, quienes están pagando la mayor cuota impositiva, en detrimento de su calidad de vida.
Dirigentes sindicales consultados por El Panamá América coincidieron en asegurar que ésta no ha sido una reforma equitativa, "es un crimen", porque ahora la población tiene que pagar más impuestos de los que ya pagaba.
"La aritmética es sencilla, liberaron B/.59 millones para recaudar (de acuerdo con la proyección gubernamental) B/.150 millones", es decir, van a recibir tres veces lo que le han dado a cierto sector de los trabajadores, afirmaron.
Los sindicalistas igualmente denunciaron la "falta de honestidad y transparencia" de parte de las autoridades de gobierno durante la presentación y posterior aprobación del proyecto de reformas, no obstante, cuestionaron la inercia de la población, que aunque fue convocada para que se pronunciase en las calles, no reaccionó de la mejor forma. Ahora se lamentan.
Lo cierto, según los dirigentes, es que el supuesto "ingreso adicional" que generaría la exoneración del Impuesto Sobre la Renta (ISR) para aquellos trabajadores con salarios entre B/. 301 a B/. 800, se ha diluido en el pago del 5% correspondiente al impuesto de bienes y servicios considerados como "de lujo".
Peor suerte, aseguran, han corrido quienes devengan salarios de hasta B/.300.00 y de B/.850.00 en adelante, que al final no han recibido ningún beneficio, pero tienen que pagar los nuevos tributos. Ante esta situación, los sectores obreros y sindicales del país reiteran su oposición a la norma, pese a que ya es una ley de la República, por lo que no descartan medidas de presión para exigir su modificación o derogación.
Frente al descontento que ha generado la ejecución de la nueva ley, el secretario de defensa de la Federación Nacional de Servidores Públicos (FENASEP), Alfredo Berrocal, considera como "correcta" cualquier revisión a la ley, incluso su propia derogación.
A juicio del dirigente, sí existe la necesidad de realizar una reforma tributaria en la que "los ricos tributen como ricos y los pobres como pobres", lo que no ocurre con la actual reforma, en la que "los pobres y los sectores medios de la sociedad tienen la mayor carga impositiva".
En tanto, Saúl Méndez, secretario de organización del Sindicato Unico de Trabajadores de la Construcción y Similares (SUNTRACS), dijo no estar en contra de toda la reforma, porque sí existía la necesidad de eliminar el excesivo pago del Impuesto Sobre la Renta, pero igualmente deben darse cambios que permitan gravar las ganancias, para que el Estado pueda recaudar lo suficiente como para distribuir socialmente.
Méndez fue más drástico al señalar que deben darse acciones de calles capaces de derogar lo referente al 5% con el que se gravó el consumo, más no así la exoneración del Impuesto Sobre la Renta, porque esta medida sí es correcta.
También instó a buscar fórmulas que permitan que los empresarios paguen más impuestos que los que actualmente pagan. Otro sindicalista, Gabriel Castillo, secretario general de la Confederación Nacional de Unidad Sindical (CONUSI), propugnó por la derogación total de esta ley y también recomendó la búsqueda de nuevas fuentes de ingresos, pero que de ninguna manera sean los trabajadores quienes tengan que pagarlos.
Castillo anunció que la clase obrera exigirá la modificación de la reforma lo más pronto posible, para lo cual se movilizarán próximamente y así evitar que el pueblo siga siendo afectado.
Según el dirigente de los funcionarios públicos, Alfredo Berrocal, desde la presentación del proyecto de reformas la FENASEP advirtió que éstas no serían beneficiosas para los sectores más humildes y marginados del país. Añadió que las reformas fueron una imposición de los organismos financieros internacionales, que buscaban garantizar los desembolsos al pago de la deuda externa.
Vale recordar, dijo Berrocal, que un cuarto del Presupuesto Nacional se destina al servicio de la deuda, la que "no ha bajado, muy por el contrario ha ido creciendo". Su rechazo también radicaba en que los cambios tributarios no fueron divulgados con la transparencia y la honestidad necesarias para que la población comprendiera su alcance.
Como consecuencia de esta falta de información, existe una gran confusión entre los sectores empresariales, de los usuarios y de los consumidores, la que persiste a pesar que ya han transcurrido más de 40 días de su puesta en práctica.
Asimismo, denunció que se intentó confundir a los trabajadores "otorgándoles una especie de caramelo", con la exoneración del ISR a los que ganan de B/. 301 a B/. 800.00, lo que iba a significar un ingreso adicional. Pero, al poner en la balanza lo exonerado frente a los nuevos tributos, "nos percatamos que el perjuicio es mayor", porque ahora todos los trabajadores pagan más impuestos, independientemente del salario que devenguen.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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