Valentín Palacio, el indígena bocatoreño que por varias semanas mantuvo en vilo al país por su misteriosa desaparición, habló ayer en exclusiva con Panamá América y contó lo que considera “su verdad”.
Exoneró de responsabilidades a todos, al aclarar que nadie lo mantuvo secuestrado ni que fue privado de su libertad. Todo este tiempo se mantuvo entre el Hospital de Almirante de la Caja de Seguro Social y en la vivienda de un amigo que lo cuidó mientras estuvo convaleciente.
“Nunca estuve secuestrado”, dijo.
Con dificultad para hablar y algo de timidez, Palacio explicó que el pasado 8 de julio, luego de cumplir con un trabajo que se le había asignado, fue agredido por dos hombres de tez morena, quienes lo golpearon en diversas partes del cuerpo y en la cabeza, con tanta fuerza, que lo dejaron inconsciente.
En ese momento se registraban las manifestaciones en la provincia de Bocas del Toro, que culminaron con la pérdida de dos vidas humanas.
“Estuve inconsciente por una semana y cuando desperté, estaba en el hospital... no supe quién me llevó, nadie sabía quién yo era, pues no tenía documentación, ya que mis agresores se la habían llevado... temía por mi vida, pensé que me iban a matar”, dijo con exaltación el hombre.
Palacio no recuerda mucho de lo ocurrido, a sus agresores nunca los había visto, pero aseguró que no eran del área.
Pasada una semana en el hospital, cuenta que se topó con su amigo Luis Lorenzo, quien visitaba en el centro médico a otra persona y decidió llevárselo a su casa, pues le habían informado en el hospital que como no tenía documentos no lo podían atender más tiempo.
Insistió que tanto él, como Lorenzo, desconocían que lo consideraban un desaparecido.
“Mi amigo Luis Lorenzo es un anciano de más de 70 años, no tiene radio ni televisión, es pobre como yo”, dijo.
Palacio estuvo en casa de Lorenzo casi un mes. Durante todo ese tiempo su hijastro de 20 años y el pastor de la iglesia a la que asiste, Albin Arcia, lo buscaban.
Insistió en que no sabía que lo estaban buscando, a pesar de estar un mes fuera de su casa.
Pasado este tiempo, decide retornar a Changuinola y es allí cuando en la terminal del lugar se encuentra con su hijastro y el pastor, quienes le informan todo lo sucedido.
El pastor Arcia llama a la Policía e informa que Valentín Palacio está vivo y que lo encontraron.
Inmediatamente, es llevado al cuartel policial y de allí lo trasladan a Panamá, donde días después, el propio director de la Policía, Gustavo Pérez, lo presenta ante la faz del país.
Fue enfático al afirmar que ni el Gobierno ni grupos sindicales ni ninguna agrupación en particular estuvo detrás de su desaparición.
“Ahora es que me enteré que hasta decían que me habían decapitado, yo estaba peleando por mi vida”, contó.
Al ser consultado si alguien le dijo lo que tenía que decir, expresó que no. “Sólo he dicho lo que me ocurrió”, puntualizó.