Nación

Obreros, desde muy corta edad

Cada día cobra más fuerza en el mundo la necesidad de erradicar el trabajo infantil.


PEDRO, con seis años cumplidos en abril, es otro rostro de la calle que hoy es parte de la realidad que combate la Organización Internacional del Trabajo (OIT), junto a otras instituciones a nivel mundial.
Y es que nuestro país no se queda por fuera de las estadísticas. A Pedro lo conocimos una mañana de domingo cuando, muy temprano, caminaba con su hermano Misael, de 11 años, quien en su hombro llevaba una máquina de cortar grama. A Pedro le correspondía cargar el envase de gasolina para la máquina y el del agua.
Conversamos con él y sentimos que hablábamos con un bebé. Sus palabras y su tono de voz así lo reflejaban.
Dijo que eran tres hermanos, él era el más pequeño, Misael el segundo y el mayor, Antonio, quien estaba con su papá en otro lado de la barriada, ofreciendo su servicios para cortar la grama y podar árboles.
Pedro señalaba con orgullo que era el ayudante de su hermano y a sus seis años, nunca había ido a la escuela porque "no hay plata en la casa". Sus dos hermanos estudian en la Escuela Ricardo J. Alfaro de Tocumen y los sábados y domingos salen con su papá "a trabajar" .
El caso de Pedro y Misael no es único. Panamá América conoció hace un tiempo a Nicolás, de 12 años. Él trabaja con su primo recogiendo cartones y plástico, en Cerro Patacón, donde entra furtivamente desde la madrugada para tener dinero y comprarse sus útiles.
Nuestra búsqueda de niños trabajadores también nos llevó al Mercado de Abastos. En medio de un fuerte aguacero y siendo las 4:00 a.m. llegamos allá.
Los menores de edad que encontramos eran en su mayoría adolescentes con más de 14 años. Uno de ellos, quien accedió a conversar, contó que vivía en Curundú, llegó hasta segundo grado y desde entonces se "defendía" vendiendo y cargando bultos en el mercado.
Aseguró que ganaba bien, aunque no todos los días eran de buen negocio, como por ejemplo esa madrugada que llovió a cántaros.


Mi entrevistado no permitió que lo grabara y nos dio un nombre que parecía falso, pero lo identificaremos como "Beto" de 14 años.
Dijo que primero se ganaba la vida revendiendo algunos productos al por menor, luego actuaba como espía para conocer los precios que tenían los otros vendedores a un determinado producto y luego, cargando bultos de un lugar a otro.
A Beto no le importa que no haya terminado la escuela, ya que tiene un hijo con una chica de 16 años y considera que su trabajo le da para mantenerlo. "Sólo me importa que él esté bien".
En el año 2002, las encuestas sumaban unos 47 mil niños, niñas y adolescentes panameños trabajando, pero las últimas cifras nos dicen que son más de 57 mil.
Según el MITRADEL, en Panamá disminuyeron los índices de trabajo infantil y se avanza en lograr una equidad laboral en relación al género y la participación de la mujer en el mercado de trabajo.
Además, se están fortaleciendo los mecanismos de participación ciudadana a través del diálogo y la concertación.


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238298
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América