A tan sólo una hora y media de la ciudad capital se encuentra una comunidad llena de necesidades y con grandes sueños por realizar. Se trata de la etnia Parará Púru, que emigraron de Darién y se ubicaron en el lago Alajuela.
Esta comunidad, que emigró en los años de 1970, se ha caracterizado por trabajar fuertemente en el sector turismo. A pesar de la situación económica en que viven y los obstáculos que se les han presentado, el grupo ha logrado sobrevivir y continuar desarrollando lo que más les gusta, las artesanías.
Su trabajo constante les ha traído beneficios y ayuda de todas partes, como la de la Embajada de Estados Unidos en Panamá, el Cuerpo de Paz y USAID, que trabajan en conjunto para mejorar la forma de atención a los turistas que los visitan.
Las instalación de servicios sanitarios, de paneles solares, entrenamiento de guías, cría de tilapias y mejoramiento en los senderos han beneficiado a 20 familias de la comunidad.
Este proyecto fue promovido por el Cuerpo de Paz y puesto en práctica hace dos meses. Se trata de dispositivos que aprovechan la energía solar, que nos llega a la tierra en forma de radiación, y la transforman en energía eléctrica.
"En el día cuando está el sol fuerte se recarga el panel solar a través de baterías, y en la noche, cuando está bien cargada, la usamos para ver algunas horas de televisión, cargar celular, usar focos y hasta planchar", aseguró Tócamo.
Con esta nueva tecnología, las mujeres pueden trabajar más las artesanías y coser más canastas, además los hombres pueden buscar la leña para el fogón, mientras tanto los niños podrán dedicarse a ver tres horas de televisión, antes de acostarse.
Estos paneles solares son utilizados en 17 bohíos de la comunidad de Parará Purú y sólo tres faltan por instalarlos, pero cada uno agradece el gesto de ayuda que han tenido con ellos.
En el mes de abril iniciarán con tres tipos de profesionales apoyándolos en distintas comunidades.
"Ayudaremos a enseñar inglés a desarrollar la microempresa y mantener las áreas salubres.