Se pudo constatar que las maquinarias ya fueron introducidas en parte de ellas, mientras que otras parcelas albergan varias cabezas de ganado.
A juicio de algunos tonosieños las tierras en esta área altamente productiva, están valoradas aproximadamente en B/.2 mil la hectárea, y afirman que el precio es superior, porque las atraviesa el río Limón o Cacao, lo que les da un valor aún mayor. Víctor Manuel Cano Saavedra, comprador de las ocho fincas que el Banco Nacional de Panamá puso en venta en el sector de Tonosí, desistió de las mismas por considerar que el proceso fue objeto de una "publicidad malsana y de una cobertura de prensa incorrecta y mal intencionada".
Otras de las razones es que no logró conseguir la suma de B/. 80,638.36 que tenía pendiente en los abonos con la entidad bancaria.
La Junta Directiva del Banco Nacional autorizó la venta de las ocho fincas a Cano Saavedra por la suma de B/.260.00, a pesar que el precio de venta fijado por la Comisión Nacional de Crédito fue de B/.760,000.
Por las tardes, Doña Rosario se dedica a la familia; se muestra complacida por haber logrado formar una gran familia; tiene tres hijos: Gabriel, Carmen y María del Rosario; 8 nietos y 9 bisnietos.
Su trayectoria ciudadana y dedicación a los ideales democráticos le han hecho merecedora de distinciones nacionales e internacionales: la Condecoración de la Orden Manuel Amador Guerrero en grado de Gran Oficial; Doctor of Humane Letters Honoris Causa, Nova Southern University; Condecoración de la Orden Vasco Núñez de Balboa; Premio Ricardo F. Chiari de la Cámara de Comercio; Condecoración Bernardo O´ Higgins en el grado de Gran Oficial, Chile.
Confiesa que lo que más le ha atraído del diario es la sección editorial.
“Ya no me ocupo de los detalles”, advierte; sonríe al explicar que los directivos de la empresa decidieron nombrarla presidenta vitalicia. Participa así en las reuniones de la Junta Directiva y en la sección editorial. Indica que “en la redacción me solicitan que siga asistiendo. Me ha dado una gran satisfacción esta decisión. Sin embargo, ya las responsabilidades son menores. Llegó la hora del relevo”, declara. Al respecto recuerda las grandes inversiones efectuadas en la década del 90 para modernizar todo el equipo e infraestructura de la empresa. Sin embargo, su desilusión fue grande al llegar a la democracia y luchar mediante dos leyes para volver a recuperar en derecho la propiedad del medio de comunicación. Las leyes fueron vetadas por el Presidente Guillermo Endara y aprobadas por insistencia en la Asamblea Legislativa. Confiesa su deleite por la lectura, sobre todo temas históricos y biográficos; ahora hay más tiempo para disfrutar de la música, los viajes, las reuniones con las amistades.
Soy una persona con bastante experiencia. Nunca pensé que llegaría a acumular tantos conocimientos. Destacó su reconocimiento por los periodistas, quienes tienen el don especial de escudriñar las actuaciones de la sociedad.
Siempre le ha interesado la política internacional y el destino de la humanidad. Recuerda que creció en un ambiente familiar donde las conversaciones giraban en torno a un mundo donde se hablaba de política; era una conversación de hombres, advierte. Ella fue la única mujer, rodeada de sus hermanos Gilberto, Harmodio, Roberto y Antonio Manuel.
Y el periódico se convirtió así en una escuela que le permitió ampliar sus horizontes; escuchar las diferentes opiniones, interesarse siempre por las causas de los demás. Según Aurita de Quiroz, su secretaria personal por más de 17 años, Doña Rosario es una mujer luchadora, dinámica, con un gran sentido de responsabilidad y sensibilidad humana, amante de ayudar a los demás sin hacer alarde. Como jefa es afable y con una energía vital que a veces no se corresponde con su diminuta y grácil figura, por lo que como dicen “hay que ponerse las pilas” para mantener su ritmo de trabajo.
Para Jorge Illueca, ex presidente de la República y quien fungió como director de El Panamá América en dos períodos, Doña Rosario es una panameña raizal. Más que por su linaje de próceres, brilla con la luz propia de sus virtudes ciudadanas. Ha sido ejemplo de hija, esposa, madre, amiga y ciudadana, conjugando el temple acerado de su carácter con su sentido del humor y con la gracia de su feminidad. En esencia, su vida es transparente, con la transparencia de un cristal de patria.
Otra faceta de su personalidad es comentada por Querube de Carles, quien la definió como una pequeña gran mujer. “Nunca la he escuchado quejarse... ni aun al enfrentarse al dolor o la adversidad. Pero sí la he oído protestar ante toda injusticia”.
Por su parte, el veterano periodista Cristobal Sarmiento, ex director de El Panamá América, recordó los momentos difíciles en los que les cerraron el periódico. “Reconozco que en los momentos más difíciles Doña Rosario siempre se empeñó porque ninguno de sus empleados pasara trabajo; cada vez que había una situación difícil ella hacía lo indecible para satisfacer las necesidades de sus trabajadores”. Doña Rosario expresó un proyecto siempre pendiente en su agenda; el presente y futuro de la niñez. Al respecto recordó el papel que ha jugado El Panamá América al publicar una cantidad significativa de suplementos y materiales de lectura dirigidos al sector educativo. Se mantiene así invicto el ideario de su padre, el gran visionario de Panamá. “ Me preocupa que la educación de la niñez sólo se mire desde una óptica de sus derechos y se olvida de fortalecer los deberes; la niñez requiere que se cree una conciencia mayor por su futuro”.
“En realidad todos venimos al mundo con una misión social que cumplir. Siempre hay mucho que hacer; no importa la pobreza, ni la enfermedad: todos pueden ser ejemplos de generosidad, de desprendimiento, de solidaridad. Tenemos la obligación de influir en los demás. El mundo sería distinto si cada quien comparte con los demás lo que la vida le ha brindado”.