Washington.- La comunidad hemisférica expresó ayer un unánime y categórica rechazo al conato de sublevación de elementos militares contra el Gobierno del presidente Luis González Macchi de Paraguay, al tiempo que el gobierno panameño emitió un comunicado en que se muestra "profundamente preocupado" por la intentona golpista en Paraguay.
"Los pueblos de Panamá y Paraguay, como muchos otros en América Latina, sufrieron durante varias décadas la privación de las libertades fundamentales de sus ciudadanos al usurpar los militares los gobiernos de estos países", sostiene el documento.
Por otra parte, a menos de 15 horas de producirse una reunión de emergencia del Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos (OEA), ya había condenado enérgicamente el "atentado contra el orden democrático y constitucional del Paraguay".
Pero una denuncia similar del Secretario General de la OEA, el ex presidente colombiano César Gaviria, ya había sido difundida por una red radial de Asunción a las dos de la madrugada, tres horas de iniciarse el fallido golpe.
Asimismo, el departamento de Estado emitió una declaración en nombre del gobierno de Estados Unidos, no sólo deplorando el atentado contra el orden constitucional, sino felicitando además a "los valientes soldados" que
salieron en defensa del gobierno de González Macchi.
Igualmente fueron las condenas de los cancilleres del Mercosur y de la Unión Europea, quienes hace años vienen expresando su preocupación por la precaria situación política paraguaya.
Asimismo, desde que se produjeron los primeros choques entre militares disidentes y leales, se notó una febril acción de la cancillería brasilera que viene jugando un crítico papel en apoyo de la constitucionalidad de Paraguay, que es considerado el miembro más vulnerable del Mercosur, al que también pertenecen Argentina y Uruguay, además de Brasil y Paraguay. Chile y Bolivia son miembros asociados.
Quizás lo más notable de estas últimas maniobras diplomáticas es la manera categórica en que la OEA, un organismo que durante años ha sido objeto de severas críticas, se viene desarrollando en defensa de las instituciones democráticas y de los derechos humanos.
Aparte de Estados Unidos, uno de los países que más han influido en este proceso que algunos llaman de "regeneración democrática" del organismo regional, es Canadá, que en breve será la sede de la próxima Asamblea General de la OEA.
La reunión, que se realizará del 4 al 6 de junio, deberá elegir un nuevo secretario general adjunto, cuyos principales candidatos son el representante permanente de Panamá ante la OEA, Lawrence Chewning Fábrega, y un ex-embajador de Estados Unidos, Luigi Einaudi.
Según fuentes diplomáticas, Canadá se inclina a la candidatura de Einaudi, así como varios países del Caribe anglófono con los que el Gobierno de Ottawa mantiene relaciones de estrecha amistad y activo intercambio económico.
"El verdadero problema que enfrenta Chewning es la política económica de su gobierno que tomó partido al lado del Ecuador en la política de exportación del banano", confió una fuente cercana al grupo del Caribe.
"Cuando la cancillería panameña nos pidió que apoyáramos a su candidato nos dio pena por su candidato," añadió. "No sé por qué se les ocurrió que íbamos a premiar a un país que no nos acompañó en unas gestiones ante los
gobiernos europeos que son críticas para nuestros ingresos".
Por otro lado, el programa de desarrollo económico y social que Canadá presentará a la Asamblea General coincide en gran medida con la política de la presidente Mireya Moscoso de Panamá, en que ambos tiene como meta luchar contra la pobreza.