Washington.- Tras un intenso debate en que Estados Unidos retiró una propuesta que podría haber sancionado al Perú, el Consejo de la Organización de los Estados Americanos (OEA), acordó por consenso enviar el polémico tema del proceso electoral peruano a la reunión de cancilleres de la OEA que se inicia el próximo lunes en Canadá.
Anteriormente se había roto el consenso para al producirse una clara división entre Estados Unidos, Canadá, Chile y Panamá, entre otros, que contemplaban la posibilidad de invocar la Resolución 1080 o una Reunión de Consulta, que hubieran abierto la puerta a posibles sanciones y severas condenas al régimen peruano y las delegaciones de México y Brasil, mientras que varios embajadores dijeron que aún aguardaban instrucciones.
El embajador de México, Claude Heller, fiel a la tradición de la cancillería mexicana de velar por el principio de la no intervención en los asuntos internos de los países, fue el primero en oponerse vehemente a esta medida, alegando que la Resolución 1080 "no tiene vigencia" porque la medida tiene como fin prevenir golpes de Estado y no es aplicable a "situaciones de índole interna".
No obstante, Heller accedió a que el tema vaya a la Asamblea General como se había prevenido a través de las intensas consultas realizadas entre las cancillerías desde el martes, con la participación del presidente Bill Clinton y la secretaria de Estado, Madeleine Albright, quienes desde Europa estuvieron en constante contacto con Washington y varios homólogos Latinoamericanos.
Este fue el desenlace después que el ex canciller guatemalteco, Eduardo Stein, jefe de la misión observadora de la OEA en Perú, leyó un informe que calificó el proceso electoral que se acaba de realizar en ese país como "irregular".
En su informe, que leyó en una tensa reunión del Consejo que duró casi cuatro horas y tuvo la rara asistencia de la plana mayor de la política hemisférica del gobierno de Washington, Stein dijo que las elecciones de Perú, que se completaron el pasado domingo con una segunda ronda a pesar del retiro del candidato opositor, Alejandro Toledo, hubo "insuficiencias, irregularidades e inconsistencias".
Lawrence Chewning Fábrega, el representante permanente de Panamá, intervino para defender la misión de Stein y, después de destacar los "lazos históricos" que unen a Panamá con Perú, señaló que, habiendo sufrido en carne propia lo que significa perder la libertad y los derechos civiles, el gobierno panameño no podía menos que salir en defensa de los derechos del pueblo peruano.
Por su parte, el representante permanente de Estados Unidos ante la OEA, Luis Lauredo, tras un enfático endoso de la labor realizada por la misión de Stein, señaló que la resolución 1080, aprobada por la Asamblea General de la OEA, realizada en Santiago, Chile, en 1991, "es el mecanismo apropiado para examinar la interrupción del proceso democrático institucional".
El embajador de Brasil ante la OEA, Carlos Alberto Leite Barbosa, invocó un argumento similar al de Heller, haciendo un llamado a "un necesario y delicado equilibrio entre a defensa de la democracia y el pleno respeto a la personalidad y soberanía de los Estados".
En vista de estas diferencias, el embajador Laurel anunció que retiraba su propuesta diciendo que se conformaba con que el tema esté en la agenda de la Asamblea que se celebrará en Windsor, Ontario, del 4 al 6 de junio.
Igual fue la posición del embajador de Canadá, Peter Boehm, quien destacó que la Asamblea General tiene las facultades, con o sin 1080, de nombrar "una comisión de personas notables encabezada por el Secretario General de la OEA".
El diplomático canadiense sugirió que la comisión podría ir a Perú con el fin de gestionar un posible entendimiento entre Fujimori y la oposición, intimando que el presidente podría acortar su periodo de cinco años, tal como ocurrió en la República Dominicana tras una elección muy reñida en 1995.
"Yo estoy satisfecho aunque hubiera preferido una Reunión de Consulta," señaló Boehm en una entrevista con este corresponsal después de la reunión.
"Tenemos como primer tema a la "seguridad humana" que también involucra al desarrollo de la democracia, y el segundo tema podría ser la situación del Perú".
A nadie le escapa de que como país anfitrión, Canadá tiene control sobre la agenda de la conferencia. Esto, a su vez, le puede acarrear algún dolor de cabeza en el caso de que el propio Fujimori decida asistir a la reunión, tal como lo hizo en 1992 cuando fue a una Asamblea General realizada en Nassau, Bahamas, donde logró superar duras críticas por haber cerrado el Congreso en un "autogolpe" con la promesa de realizar nuevas elecciones legislativas.
Por su parte, el departamento de Estado hace un esfuerzo por convencer al vicepresidente Al Gore, para que asista a la reunión inaugural, ya que Albright estará en Moscú, según funcionarios allegados al departamento. Como Windsor está a minutos de la ciudad de Detroit, una breve visita ceremonial no constituiría dejar acéfalo al gobierno, ya que en esos días, Gore tendría las funciones de jefe de Estado.
La reunión del Consejo fue convocada por Estados Unidos, con el apoyo de Canadá, Chile y Panamá, con el fin de recibir un informe preliminar de la misión Stein.
La misión, declaró el ex-canciller de Guatemala, "pudo constatar desde un principio que se trató de un proceso electoral que enfrentó, y enfrenta, una severa crisis de credibilidad".
La respuesta de Perú no se dejo esperar. La representante de ese país, embajadora Beatriz Ramacciotti, firmemente acusó a la misión de haber "excedido su autoridad, y de haber hecho pronunciamientos lesivos a la soberanía panameña.
Mientras Lauredo, Boehm, y los embajadores Carlos Portales de Chile y Flavio Dario Espinal Jacobo de la República Dominicana, defendieron el informe de Stein, recordando que la misión tiene como funciones "informar con claridad los hechos que recogió en el terreno", a la vez que destacaron que Stein fue a Perú por la propia invitación de Fujimori.
Lo que sorprendió a muchos delegados fue la actitud defensiva que adoptó el secretario general, Cesar Gaviria, al contestar a la embajadora de Perú, cuando la mayoría de los delegados aplaudieron la labor de la misión.
Otra sorpresa la largó el embajador Lionel Alexander Hust de Antigua y Barbuda, al sugerir que Fujimori podría declarar "una nueva ronda de elecciones" antes de este fin de semana.
La reunión de emergencia del Consejo de la OEA tuvo atrajo tantos diplomáticos y periodistas que tuvieron que habilitar una sala contigua donde se pudo seguir el debate mediante televisores y altoparlantes. Entre los que asistieron el debate, que duró casi cuatro horas, estaba la plana mayor de los funcionarios que guían la política latinoamericana de Washington, el subsecretario de Estado, Peter Romero y Arturo Valenzuela, director del departamento latinoamericano del Consejo Nacional de Seguridad, quienes estaban sentados detrás de Laurel, siguiendo cada intervención.
Romero salió por un momento para comunicarse con Albright en Alemania para informarle de la decisión de retirar la propuesta de 1080 e informarle con satisfacción de la contrapropuesta de Canadá y de la aceptación de México que el tema se abordara en Windsor.