Claves
- En orden
- Todas las embarcaciones se inspeccionan, y si tienen deficiencias no pueden operar hasta tanto sean corregidas las mismas.
- Fallas
- Las deficiencias de seguridad más comunes son los dispositivos de seguridad, entiéndase como los chalecos, aros, balsas salvavidas, luces de navegación, extintores, entre otros.
- Total
- En Panamá hay 9,273 naves registradas, de las cuales 1,707 pertenecen al registro de naves con patente de servicio interior (pesqueros y de transporte).
- Estadísticas
- 64 rescates de botes a la deriva en alta mar han realizado las autoridades del Servicio Nacional Aeronaval. En 2012 fallecieron 10 personas producto de 142 accidentes náuticos.
La insistencia de los propietarios de embarcaciones en zarpar sin los certificados de seguridad que expide la Autoridad Marítima de Panamá (AMP) es una de las principales causas de los naufragios que se registran en alta mar.
Muchos de los casos o incidentes reportados, de los que tenemos conocimiento, se han debido a fallas mecánicas o por omisiones del capitán al momento de abordar las naves, aseguró Juan Pablo Fábrega, subdirector de Marina Mercante de la AMP.
Sostuvo que los propietarios de los barcos insisten en zarpar sin los certificados de seguridad que aprueba la AMP.
A diferencia de los autos, los barcos en Panamá deben ser inspeccionados 2 veces al año, es decir cada 6 meses, asegura la fuente. “Todas las naves se inspeccionan, si se encuentra alguna deficiencia no pueden operar hasta tanto sean corregidas las mismas”, señala.
Fábrega también contó que los registros que maneja el departamento de Navegación y Seguridad Marítima de esta entidad indican que la mayoría de estos accidentes se dan en “embarcaciones no registradas o clandestinas”.
Entre las deficiencias más comunes que detectan los inspectores de la AMP, dice Fábrega, están la ausencia de equipos de seguridad como chalecos, aros, balsas salvavidas, luces de navegación, extintores, entre otros.
En nuestro país existen 9 mil 273 naves registradas por la Autoridad Marítima de Panamá (AMP).
De ese total, mil 707 navíos poseen el registro denominado servicio interior, que no es más que el segmento que aglutina a las embarcaciones de pesca artesanal, industrial y barcos de transporte interno, de poco calado. El resto pertenece al registro de servicio internacional.
Ese porcentaje de botes de uso interno, que a simple vista parece minúsculo, preocupa grandemente a las autoridades, sobre todo a las de socorro y rescate.
Según el capitán Oriel Reyes, jefe del departamento de búsqueda y rescate del Servicio Nacional Aeronaval (Senan), “la avería de motores es una de las principales causa de naufragios en este tipo de embarcaciones en Panamá”. Asegura que en lo que va de este año se han realizado 64 rescates de botes a la deriva en medio del océano. En 2012 fallecieron 10 personas como consecuencia de 142 accidentes náuticos.
Tras Reina Elizabeth
El bote pesquero Reina Elizabeth aparece en los registros de la AMP y, además, posee certificado de seguridad, dijo José Luis Ortega, del departamento de Marina Mercante de la AMP.
Añadió el funcionario que a principios de este año fue que funcionarios de esa entidad practicaron una última inspección ocular a la nave. Eso pasó el 10 de enero de este año.
Esto quiere decir que la nave no tenía ninguna falla mecánica antes de zarpar el 5 de marzo del puerto de Juan Díaz.
Su dueño, el comerciante criollo Eustorgio Ortiz, contó a este diario que su bote estaba en perfectas condiciones, que lo que sucedió fue un fallo electromecánico imprevisto.
“La avería se dio en el generador eléctrico, lo que provocó que el motor se apagara... Esto suele sucederle a este tipo de naves, son máquinas igual que los autos que en plena carretera sufren algún daño”, argumentó.
El bote, de 46 pies de largo, salió del puerto de Juan Díaz, con cinco tripulante a bordo, el 5 de marzo de este año. La misión sobre las aguas del Pacífico duraría 9 días; sin embargo, luego de esa fecha los marinos no regresaron al punto de partida. La ausencia del motor los dejó a la deriva durante 35 días, antes de que unidades del ejército ecuatoriano avistaran el viejo bote a 80 millas de las costas de ese país y a 800 millas al sur de Panamá.
No fue hasta el martes en la mañana que dos de los navegantes del Reina Elizabeth contactaron a sus familiares en Panamá. Inmediatamente, después de esa comunicación, los seres queridos de los marineros alertaron al Senan que, a su vez, contactó a la Cancillería para que iniciara el trámite de repatriación de los compatriotas.