Naciones Unidas.- Con descomunal rapidez la Organización de las Naciones Unidas (ONU) acordó impulsar la formación de un gobierno provisional para Afganistán, a la vez que ratificó el envío de una fuerza multinacional a la zona.
Aunque la resolución aprobada por el Consejo de Seguridad se limita a "apoyar los esfuerzos para garantizar la seguridad en las áreas de Afganistán que ya no están bajo control talibán", es suficiente para arropar legalmente el envío a la zona de tropas americanas, británicas, italianas, alemanas y francesas, en un primer momento.
Tras los informes de atrocidades y ajustes de cuentas cometidos en Mazar-i-Sharif, el Consejo también pidió "a las fuerzas afganas que se abstengan de cometer actos de represalias y se adhieran estrictamente a respetar los derechos humanos".
La decidida acción del Consejo repercutió positivamente entre diplomáticos y políticos que en el pasado ridiculizaban a la ONU, por lo menos en privado, como un aparato burocrático ineficiente, más dado a rimbombantes discursos que a la acción.
"La celeridad con que se ha movido el Consejo de Seguridad en lo que concierne a la lucha contra el terrorismo internacional refleja un nuevo espíritu de solidaridad y realismo de la ONU", comentó José Miguel Alemán, en una entrevista con El Panamá América antes de regresar a Panamá.
"También es notable cómo la comunidad interamericana surge más unida que nunca", añadió el canciller, en lo que puede haber sido una velada referencia a un sordo debate que desató una demanda de Cuba contra Panamá en el seno del Grupo Latinoamericano y del Caribe (GRULA) que se reúne periódicamente en la ONU. Sin embargo, Alemán no quiso informar sobre el particular.
En su informe ante el Consejo, el enviado especial en la zona, el ex ministro de Asuntos Exteriores argelino Lakhdar Brahimi, insistió en cinco etapas fundamentales que la ONU seguirá en la reconstrucción de Afganistán: 1) Reunir cuanto antes a los componentes del futuro Gobierno para empezar a discutir problemas prácticos; 2) Crear un consejo provisional presidido por una "figura simbólica", sin duda el rey exiliado Mohamed Zahir Shah; 3) Poner en marcha una administración interina que no dure más de dos años; 4) Favorecer la reunión de todos los componentes étnicos en la tradicional Loya Jirga (asamblea de tribus); 5) Celebrar elecciones democráticas.
De hecho, la respuesta de la ONU a los atentados del 11 de septiembre no sólo se limita a Afganistán. Sin ponerse de acuerdo sobre la definición del terrorismo, el Consejo de Seguridad ha decidido adoptar una estrategia pragmática. En una resolución contundente, aprobada el 28 de septiembre, el Consejo instó a los países miembros a erradicar las redes de financiación de los grupos terroristas, negarles apoyo diplomático o asilo político e intensificar la cooperación internacional.
En tanto, el canciller Alemán, que el jueves añadió la voz de Panamá a la coalición de países comprometidos en la lucha contra el terrorismo y la financiación ilícita en el debate de la Asamblea General, también realizó una serie de reuniones bilaterales con sus homólogos centroamericanos, así como con los cancilleres de los países andinos.
Antes de su comparecencia ante la Asamblea, Alemán y su homólogo uruguayo, Didier Operti, firmaron un Convenio de Cooperación entre la Fundación Ciudad del Saber y la Fundación Centro de Formación para la Integración Regional-CEFIR-con el fin de promover el intercambio de conocimientos y experiencias entre Europa y América Latina en materia de formulación, gestión y ejecución de políticas relativas a la integración regional.
"Las partes asumen el compromiso de organizar conjuntamente actividades de formación en la ciudad de Panamá, sede de la Ciudad del Saber", dice el convenio.