El 20 de diciembre de 1989, Estados Unidos comunicó a un grupo de embajadas en el mundo, entre ellas México, Venezuela, Costa Rica, Colombia, Japón, Brasil, España, Inglaterra, Canadá, Rusia, Argentina, y otras, que estaba invadiendo militarmente Panamá con el objetivo de detener al general Manuel Antonio Noriega.
Estados Unidos explicó que contaba con la aprobación de los líderes de la oposición panameña, elegida en las elecciones del 7 de mayo de ese mismo año.
El mismo 20 de diciembre, Guillermo Endara fue juramentado como nuevo presidente de Panamá.
“Estos líderes son reconocidos por la comunidad internacional”, detalló el cable diplomático.
El mismo explicó que el presidente George Bush (padre) tomó esta acción como último recurso después que Noriega rechazó varias alternativas por la vía diplomática. Las razones de Bush: proteger las vidas de estadounidenses en Panamá, defender la democracia, arrestar a Noriega, y defender el Canal.