De inaceptable e intolerable califican los optómetras de Panamá la intención de las autoridades de ofrecer, a través de una formación técnica de seis meses ofrecida por el Instituto Nacional de Formación Profesional (INAFORP), los servicios de optometría en el país.
Señalan que esta es una profesión que trabaja de forma interdisciplinaria en el campo de la salud y la educación y en conjunto con todas las especialidades de la medicina y ramas afines de la salud.
Rechazan que un profesional con escaso tiempo de formación como se pretende para el Técnico Refraccionista que se promueve actualmente, pueda reemplazar a un optómetra en su delicada labor, que radica en detectar y tratar las diferentes patologías que se puedan presentar, haciendo las respectivas referencias y tratamientos.
Los profesionales de la optometría adversan enérgicamente la intención de que los panameños sean víctimas de empresarios extranjeros que no quieren cumplir con las leyes nacionales. Sostienen que apoyan toda inversión extranjera siempre y cuando cumpla con las mismas leyes que cumplen los nacionales.
Lamentan que la salud de la comunidad panameña pase a segundo plano, prevaleciendo los intereses de una empresa extranjera, cuando actualmente todo optometrista debe presentar su título universitario en el Ministerio de Salud, ante el Consejo Técnico de Salud, siendo éste un requisito indispensable para ejercer la profesión, que requiere una formación de cuatro años en universidades extranjeras que cumplen con un pénsum académico y un servicio social en hospitales públicos.
Expresan que el ser humano no es sólo ojos, sino un ser integral, por lo que se requiere de una preparación académica integral, lo que ha hecho evolucionar esta carrera y mejorar sus servicios.
Esta moción, sostienen los optómetras, es impulsada por una cadena de ópticas mexicanas que pretenden abrir sucursales en Panamá, sin cumplir con las normas existentes y sin contar con el personal idóneo para atender la salud visual, con el pretexto de que en el país no hay suficientes profesionales y que son muy caros.
Esta empresa, sostienen, ya firmó un convenio con el INAFORP, sin consultar a los especialistas en optometría, quienes hubiesen hecho una estricta revisión del plan de estudio y así formar los técnicos, pero sin afectar a una profesión que hasta el momento se ha mantenido dentro de los parámetros profesionales, éticos y morales.