El fiscal auxiliar, Carlos Augusto Herrera, ordenó la detención de la israelita Igal Damary y del norteamericano Daniel John Tripodi, tras formularles cargos por el supuesto delito de privación ilegal de la libertad en perjuicio del ciudadano estadounidense, Mark Gringer.
Gringer, quien se mantiene entre la vida y la muerte después de saltar del piso 17 de la torre dos del Hotel Miramar, y cayera seis pisos después hasta una tolda del área social cerca de la piscina del edificio.
Los informes policiales revelan que Gringer saltó al vació con la intención de caer a la piscina, luego que recibiera amenazas de secuestro, acto donde se presume están involucrados Igal Damary y Daniel John Tripodi.
Sin embargo, Sydney Sitton, representante legal de ambos ciudadanos, sostiene que sus clientes son dos empresarios amigos de Mark, y que ellos nunca intentaron secuestrarlo.
"Aquí no existe ningún tipo de hecho delictivo, porque mis clientes son amigos de Mark, y no tenían motivos para secuestrarlo o quitarle la vida", agregó.
"Es más, se conoce que el día de los hechos Mark estaba anímicamente bien, pero una llamada telefónica de su esposa Mariela Barría Deolande lo alerta a través de su empleada, que existe la posibilidad que lo secuestren. Aseguró que existe constancia tanto de la llamada como de las declaraciones en el expediente", sostuvo.
Según Sitton, tanto Damary como Tripodi también recibieron amenazas de secuestro y de muerte telefónicamente, y que ellos le informaron a un agente de la Embajada de los Estados Unidos, quien les aconseja que debido a la situación que se había dado lo mejor era que salieran del país.
"Mis clientes informaron al agente de apellido Nieto, de la embajada americana, que habían sido amenazados y éste después de confirmar con las autoridades nacionales que no tenían nada pendiente, les dice que salgan del país y a las 2:00 de la madrugada del domingo los detienen en el aeropuerto cuando tomaban el vuelo de Iberia", explicó.