Es una organización sin fines de lucro dedicada a velar por la superación social de la población con discapacidad visual del país.
Desde entonces se creó el Centro de Rehabilitación Andrés Cristóbal Toro, al que asisten los no videntes que desean adquirir conocimientos.
El centro brinda atención a los discapacitados visuales y adiestramiento en los oficios domésticos, para que puedan ubicar los objetos por medio del tacto.
Además, se brindan clases de braille, sistema por el cual este grupo puede comunicarse de forma escrita.
Igualmente se les enseña a usar correctamente el bastón, herramienta que les permite moverse con más seguridad en la calle.
De acuerdo con César Vega, presidente de la Asociación Nacional de Ciegos de Panamá, el bastón les permite conducirse con más libertad y tranquilidad por el entorno donde transitan, siempre y cuando el usuario haya recibido las debidas instrucciones.
La asociación se constituyó en 1962, con 20 miembros, de los cuales 18 eran discapacitados visuales y dos videntes.
La aceptación de la organización ha sido exitosa y actualmente tiene 350 socios, de los cuales aproximadamente 100 asisten con frecuencia al centro.
Los no videntes se reúnen en las instalaciones el segundo sábado de cada mes, para efectuar actividades con el fin de recoger fondos para las necesidades de los internos. Tienen también el apoyo de entidades gubernamentales y de la empresa privada. Sin embargo, esta ayuda no es suficiente para cubrir las necesidades de la población no vidente, enfatizó Vega.
La asociación brinda asistencia social a los discapacitados, atención médica, y da apoyo económico a aquellos que muestran deseos de superación académica.
Además, los que poseen destrezas, actitudes y se encuentran debidamente rehabilitados, son ubicados en alguna plaza de trabajo. Los miembros de la directiva se encargan de consultar con empresas privadas y estatales.
Las enseñanzas básicas y especiales son impartidas por docentes del Instituto Panameño de Rehabilitación Especial (IPHE).
Mientras que para recrearse, los no videntes organizan y llevan a cabo torneos de dominó, disciplina en las que evidencian sus grandes habilidades.
Durante nuestra visita por las instalaciones para conocer la organización, sus servicios y problemas, encontramos a un grupo de no videntes que realizaban diversas actividades manuales como la confección de hamacas. Otros estaban en la fase de aprender a escribir mediante el sistema braille, muy difundido.