COMO UN SISTEMA educativo en apuros, así podría describirse el de Panamá. Los recientes escándalos tanto en la Universidad de Panamá como en el Ministerio de Educación son prueba de que "algo" anda mal.
El sociólogo Raúl Leis lo asocia con la "cultura de corrupción" que impera en la sociedad panameña de la que, claro está, no escapa el sistema educativo.
Para Leis, la mejor forma de eliminar este mal es creando un sistema "nacional de integridad", es decir, ubicar los focos y centros de posible corrupción para prevenirla, aplicando el castigo adecuado para los que comentan delitos de esta índole.
En cuanto a la descentralización de la educación, el sociólogo tiene una buena imagen, la cree positiva, ya que no genera más corrupción si está acompañada de transparencia y fiscalización. "La decentralización debe ir acompañada de mecanismos anticorrupción", agregó.
Su colega Marcos Gandásegui explica que este flagelo tiene dos características, una social y la otra administrativa. Desde el punto de vista administrativo hay que ser más estrictos con los funcionarios públicos, no obstante por la parte social es evidente que estos actos ilícitos son el resultado de los modelos de ajuste económico o políticas neoliberales.
No obstante, Gandásegui difiere de Leis en lo que se refiere a la descentralización, lo llama "un error garrafal", ya que Panamá es un país relativamente pequeño, con una población educada mínima que se podría manejar. "Con esta medida están acabando con el sistema educativo y la oportunidad de muchos panameños a superarse".
Gandásegui tiene otras explicaciones sobre el fenómeno que sacude a la educación. A su juicio, el MEDUCA no tiene proyectos a futuro hace 25 años. Es más, dice, "la educación panameña está encajonada".
Agregó que durante varios lustros la estructura gubernamental no responde a los intereses del país, sino a un grupo reducido de comerciantes.
"A este paso cosecharemos mucha amargura en el sistema educativo panameño", añadió.
A Gandásegui le preocupa lo que está por venir, específicamente el futuro del Canal de Panamá.
Para la ampliación se necesitará gente preparada y "el gobierno no hace nada por preparar a esos profesionales".
Según él, lo que harán es contratar servidores del extranjero, aunque precisó que esta medida no es nueva, ya que en 1914 la Comisión del Canal de Panamá empleó a 100,000 obreros de los cuales 60, eran panamañes.
Gandásegui aprovechó para hacer un llamado a los administrativos de la educación a quienes sugirió, soliciten la ayuda necesaria al gobierno.
Es un convencido de que se han perdido las directrices en materia educativa y la política de la descentralización es una muestra de "nuestra incapacidad".
Lo cierto es que de una u otra forma, todo parece indicar que es un asunto de valores en el que el término corrupción tiene un papel fundamental.
La psicóloga Geraldine Emiliani, aunque no cree que se trate de algo nuevo, asegura que esta situación en la educación es un "condicionamiento operante".
La psicóloga Geraldine Emiliani cuenta que a través de la historia panameña se ha demostrado una actitud por parte de los panameños, aunque no son todos, a obtener las cosas fáciles.
Existe una cultura de tolerancia nacional hacia los valores negativos y la corrupción, gestando posteriormente un caldo de cultivo parecido y muchas veces peor.