Su abuela sólo lo llegó a ver hasta donde pudo, iba hacia la carretera que lleva a la tienda muy cerca de la casa, donde siempre conversaba con un señor. Pero esta vez no fue igual, Leonel no jugó con la patineta, nadie lo vio pasar, era como si la tierra se lo hubiera tragado.
Desde hace más de dos años el niño Leonel Antonio Herrera Barahona, en ese entonces de 8 años, desapareció sin dejar rastro.
Su abuela Lidia, recuerda que al verlo salir le dijo que le mordería sus cachetes cuando regresara.
Este hecho ocurrió en el sector de Villa Cárdenas, en el corregimiento de Ancón, el 3 de noviembre de 2003.
La denuncia fue interpuesta en la Policía Técnica Judicial (PTJ), según contó a Panamá América la madre del menor, Edith Barahona, pero el tiempo pasa y nada saben del paradero del pequeño Leonel.
Lo último que conocieron fue hace dos años, cuando un vecino de nombre Antonio Córdoba, le dijo que había visto al niño en la barriada Balmoral, corregimiento de Pedregal.
Según Barahona, el testigo en su versión afirmó que el pequeño le envió un mensaje: "Dile a mi mamá que me venga a buscar".
Esto fue dado a conocer a la división de Homicidios de la PTJ, pero el detective a cargo del caso no llevó al testigo al lugar; mientras que la Policía Nacional de Pedregal, no ha mostrado interés de ninguna clase, aseguró la denunciante, quien alegó que "por ser pobre", no la ayudan a hallar su hijo.
A Edith y Lidia, les queda una esperanza, ya que recientemente fue llamada a la Fiscalía Primera Superior del Ministerio Público para aportar más datos a la investigación. También fue citado el padre de Leonel Antonio, quien labora en la Dirección Metropolitana de Aseo Urbano, y casi no veía al menor.
En medio de la humildad en la que vive, Edith contó que el niño "estaba muy apegado a ella".
El niño nunca asistió a la escuela.
Tiene un problema de lenguaje.
Leonel también sufrió de meningitis, dijo su madre.