Nación

Otro suicidio en el puente de las Américas


Una persona de generales desconocidas se lanzó del Puente de Las Américas, ayer, para quitarse la vida en medio de la fuerte lluvia que cayó en la ciudad capital, informó un vocero de la Policía Nacional.
La persona aún no ha sido identificada, pues el fuerte aguacero de las últimas horas, ha complicado el operativo de búsqueda que mantienen en el área varios organismos de seguridad.
El vocero indicó que a las 2: 45 de la madrugada recibieron una llamada "urgente" de un ciudadano, a través de la línea 104, que informó de lo sucedido, por lo cual unidades del Servicio Marítimo Nacional se trasladaron al área para tratar de ubicar a la persona.
Este lamentable incidente se registró pese a la existencia de una caseta policial antes de cruzar el Puente de Las Américas, que ha sido blanco de situaciones similares en otras oportunidades
Las autoridades consideran que estos hechos son inevitables, pues una persona que viaja en un auto puede burlar la seguridad y lanzarse al vacío sin mediar palabras con los agentes policiales.
Pese a sus travesuras, por fortuna a Luis nunca se lo llevó la Policía, ni vivió un incidente que lamentar.
Contrario a las vivencias de Katherine y Luis, cinco años después, Gabriel Mesúa aún recuerda cuánto lloró cuando se lo llevó la Policía.
Estaba pidiendo plata en un restaurante con su primo y un amiguito y como molestaban a los clientes, el gerente llamó a una ronda policial.
"Buscaron a mi tía y cuando llegamos a la casa, nos dieron una "cuera", contó. Lo más insólito es que ella misma les decía que se fueran a rebuscar.
Gabriel es de Yaviza, Darién, pero repentinamente quedó viviendo con su tía en Curundú.
"Como era recién llegado, yo no sabía qué era droga", recordó. No tardó en descubrirlo.
"Cuando venía de la calle, de vender los dulces, me decían: ¿quieres tu jale?.. Como les decía que no, decían que yo era homosexual", relató, asegurando que nunca se drogó.
Otro día, un niño de su misma edad le robó.
"A la segunda, quería hacerlo otra vez, pero ahí sí me le paré "de hombre a hombre", dijo, advirtiendo que su primo no le ayudó porque le tenía miedo a ese niño.
A Dios gracias, Gabriel ya no está en las calles porque le da pena. No así sucede con las clases, con 14 años, no le averguenza ir a V grado.
Así como éstos, hay muchos niños que día tras día se salen de sus casas para buscar qué comer. La incógnita es cuándo será el día que se topen con un abusador o corruptor que enrrumbe sus vidas hacia el despeñadero.


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238223
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América