No hay cámaras, los encargados de brindar seguridad no usan armas de fuego y en la farmacia carecen de varios insumos.
Visitar el Hospital San Miguel Arcángel (HSMA) por estos días resulta un poco engañoso, tras el robo de un recién nacido de la Sala de Maternidad la semana pasada.

Ahora, su personal es un poco más celoso. Quienes llevan gafetes del Ministerio de Salud (Minsa) al cuello miran con recelo. Y tienen por qué hacerlo.
La seguridad de este nosocomio, que ofrece varios servicios de salud a una población de 300 mil habitantes, ha sido fuertemente cuestionada debido a la vulnerabilidad que demostró el plagio de aquel bebé.
Sin embargo, llama la atención que, aun ocurrida esta anomalía, no se observa ninguna cámara o algo similar.
Pareciera no haber vigilancia preventiva en aquel hospital.
De hecho, por tratarse de un centro médico, es muy fácil entrar por Urgencias, por la sala de espera de Pediatría, por Medicina General o por la parte frontal.
No hay dudas de que en una instalación como esta no es necesaria tanta seguridad porque no estamos hablando de una cárcel.
No obstante, cualquiera ingresa al San Miguel Arcángel, tal como lo hizo nuestro equipo periodístico.
Para corroborar estos hechos, la doctora Rosa Elena Vega, subdirectora del HSMA, accedió a una entrevista por correo electrónico.
En cuanto a la seguridad, señaló que sí hay, pero que por cuestión protocolar, no se habla de ese tema a los medios.
"El hospital cuenta con cámaras de vigilancia, por motivos de seguridad no se brinda este tipo de información", afirmó.
También comentó que una empresa privada es la que se encarga de la vigilancia las 24 horas y que no todos los agentes portan pistolas porque solo se requieren en áreas específicas.
"El personal de seguridad interno cuenta con armas de fuego solamente en las áreas que son permitidas, conforme a protocolos de seguridad en los hospitales", escribió Vega.
Pero más allá del tema de seguridad, existen otros elementos que se fusionan para dudar de una buena atención en aquel hospital que funciona desde hace 16 años y que a diario atiende a más de 500 pacientes.
En el segundo piso, por ejemplo, donde se encuentran el laboratorio, los consultorios de pediatría y otras dependencias, no se siente el aire acondicionado.
Empero, según Vega, sí cuentan con este beneficio. "Hay en las salas de hospitalización, cuartos de Urgencia, consulta externa, quirófanos, áreas de apoyo (laboratorio, farmacia, etc.) y oficinas administrativas".
Por otra parte, aunque no hay desechos en el suelo, fue muy difícil encontrar un bote de basura para depositar una lata de gaseosa. A la vista no se observó ninguno.
Algunos de los inodoros masculinos están clausurados, es decir, no pueden usarse. Incluso uno estaba tapado con un pedazo de cartón ().
También fue inútil observar el estacionamiento de ambulancias; solo se pudo ver una en mal estado en un patio interior.
Había otra de la que unidades policiales bajaban a un herido de bala.
Al respecto, la fuente comentó que "el hospital cuenta con un servicio externalizado y eficiente de traslado de pacientes".
Por último, acerca del puente peatonal que está sobre la vía Ricardo J. Alfaro y que da acceso al hospital, del que se ha criticado su aseo, contó que la estructura no es propiedad de ellos.
"Les corresponde a otras entidades velar por su funcionamiento y mantenimiento", concluyó.
Las especialidades con más consultas en este hospital son Ortopedia y Oftalmología.
Las cifras
216- camas hay en este hospital, que atiende a una población de 300 mil habitantes.
- pacientes por día es la demanda de este nosocomio con 16 años de funcionamiento.