Y es que a los universitarios no les quedó de otra, pues se tomaron las medidas pertinentes para asegurar la tranquilidad en la Casa de Méndez Pereira. Las autoridades dicen que se busca un clima de tolerancia y seguridad.
En esos cuatro días (del 3 al 6 de abril) en que fueron suspendidas las clases, el Consejo Académico evaluó el percance, adoptando un conjunto de reglamentos como: medidas disciplinarias, la convivencia pacífica entre los estudiantes, el manejo de la propaganda y locales comerciales, todo con el propósito de reabrir la institución y comprometer a los estudiantes al buen desarrollo de las actividades académicas.
El doctor Miguel Ángel Candanedo, secretario general de la UP, advirtió que las reglas están vigentes en el centro educativo, por lo que cualquier altercado entre compañeros y dirigentes estudiantiles se llevará a las últimas instancias educativas.
Candanedo expresó que los involucrados en la polémica fueron suspendidos por un año y hasta con la separación definitiva de la universidad.
Al menos un estudiante tuvo suspensión definitiva, cinco fueron separados por un año y a un séptimo alumno ajeno a la Universidad, se le prohibió el acceso a la institución. Este joven no podrá matricularse por un periodo de cinco años en la Casa de Estudios Superiores.
Pero, los estudiantes consultados aseguran que cumplirán el pacto.
Salomón Samudio, del FER 29, cree que las sanciones a los involucrados en los incidentes no fueron acorde con lo ocurrido.
Manifestó que profesores de la Facultad de Economía que presenciaron el hecho decomisaron el objeto punzocortante, además de varillas de hierros.
Las clases en la Universidad fueron suspendidas por casi una semana. Reiniciaron el pasado viernes.