Nación

Padre e hijo con genes extremos

En medio de lo complicado de su trabajo, Damian hace un alto para disfrutar de sus grandes pasiones: su familia y su amor por los deportes extremos.


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Rendidos los rayos del sol que caen sobre la Cinta Costera, luego de una intensa jornada laboral,  Damián da un par de vueltas sobre su patineta, pero no está sólo. A su lado se encuentra su hijo Eitan, de tan solo tres años, a quien considera su mejor amigo. Él le sigue los pasos movido por la adrenalina de los deportes extremos.

 
Esa química especial que existe entre Damián Pinzón y su hijo le ha permitido compartir más tiempo con él y a la vez practicar sus pasatiempos favoritos: el surf y el skateboarding, conocido popularmenete como skate, los que este joven padre experimenta desde que tenía cuatro años de edad.

Su hijo lo acompaña en esta aventura, porque desde que empezó a caminar supo que traería incorporado el mismo “chip” que tiene él.

Esto lo hace presumir que no todos los niños a su edad se atreven a meterse a la playa a surfear y a subirse a una patineta.

 
Damián programa su día para cumplir con su trabajo como gerente en un tienda de ropa y compartir con su esposa Tiffany y su pequeño retoño.

Cuenta que pasión por lo extremo le da la facilidad de desenvolverse en su labor de ventas, ya que se ofrecen productos deportivos y ropa a la clientela, la mayoría padres que se indetifican con él.

Fue precisamente por el nacimiento de su primogénito que prefirió alejarse por dos años de las competencias de skeate, que lo llevaron a recorrer varios rincones del país y obtener trofeos.

 
Contrario a lo que se podría pensar, Damián no heredó su gusto por lo extremo ni de su padre, ni mucho menos de su madre, fue en el entorno donde se crió, en Chanis, donde era común ver a los muchachos desplazarse sobre "sus tablas con ruedas" y haciendo malabares, que recibió de manos de uno de sus vecinos como regalo. “Ese era el regalo que le pedía a mis padres cada Navidad”.

Después 31 años los roles han cambiado, ahora es a su hijo a quien disfruta enseñarle y verlo patinar, apoya en algunas competencias y hasta tiene contemplado regalarle una moto para cuando cumpla cuatro años, pues también le apasiona ese deporte.

Para este Día del Padre no espera regalos materiales, solo quiere sentir que Eitan lo quiere mucho.

 
Aparte de los deportes extremos, le inculca valores como la honestidad, buenos principios, amabilidad y principalmente la humildad, para que sea un hombre de bien. Este último valor sabe que abren puertas. En esta tarea lo ayuda su esposa.


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883659
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América