La prevención de delitos donde están involucrados los jóvenes y la resocialización de los que han sido condenados, es una responsabilidad de la sociedad entera, sin embargo, este objetivo se ve obstaculizado con la actitud de los mismos padres de los adolescentes, porque se olvidan de sus hijos, quienes están cumpliendo una deuda con la sociedad.
Lo anterior se desprende de las declaraciones de la viceministra de la Juventud, la Mujer, la Niñez y la Familia (MINJUMNFA), Rosabel Vergara, quien señaló que los padres y madres de familias, son los principales llamados a cumplir con su responsabilidad de seguir de cerca la suerte de los jóvenes que incurren en delitos.
Puso como ejemplo que padres de familia sí realizan visitan a sus parientes cuando están en custodia, pero no así en los casos de los menores que ya están cumpliendo condenas, quienes muy poco reciben visitas y el apoyo moral que necesitan por parte de ellos.
El hecho de que un menor de edad sea condenado, no significa que el padre deje de tener competencia moral y física, porque el proceso de rehabilitación requiere de la participación de toda la familia.
Bajo el MINJUNMFA están más de 150 jóvenes, menores de edad que están recluidos en los Centros de Cumplimiento, que funcionan en Chiriquí, Herrera y Panamá. Señaló que en este momento el ministerio se aboca a acondicionar un área donde serán recluidos los jóvenes fármaco-dependientes, aunque no se cuenta con los fondos necesarios para hacerle frente a este compromiso.
Sin embargo, Vergara estima no habrá problemas en la consecución de un crédito extraordinario para poder cumplir con el arreglo de este centro y otros compromisos consignados en la Ley 40.