Nación

Palacio Legislativo en peligro de colapsar


A pesar de la nueva cara que proyecta la Asamblea Legislativa, con un recinto transformado al estilo del parlamento inglés, las grietas en las paredes, filtraciones de agua, los sistemas de desagües obsoletos y el desorden en el cableado eléctrico, se mantienen como huellas que ha dejado el uso y abuso de un edificio de 44 años, donde se ha escrito gran parte de la historia patria.
Este edificio que fue inaugurado en 1956, bajo el mandato constitucional de Ernesto de La Guardia y Luis Alberto Pino en la presidencia del Organo Legislativo, albergaba en este período unos 42 diputados y hoy le da cobija a 71 legisladores, superando en un 40 por ciento la población para el cual fue diseñado.
Las pésimas condiciones de estas infraestructuras, tal como lo confirma un informe de la Oficina de Seguridad del Cuerpo de Bomberos, representan una "trampa de muerte" para los funcionarios que allí laboran.
La situación en la Asamblea fue tan crítica que se tuvo que eliminar la alfombra y un piso de plywood que estaba en el recinto, porque contenía gran cantidad de bacterias que ocasionaban constantes alergias y enfermedades respiratorias a los legisladores.
Cuando inició operaciones el Palacio Justo Arosemena los legisladores devengaban B/.750.00 durante el período de sesiones y B/.500.00 durante el receso, y no gozaban de los privilegios que tienen hoy como exoneración de impuesto de introducción de vehículos, una franquicia telefónica, pasaporte diplomático, entre otros.
La Junta Directiva en 1956 se elegía mensualmente y entre algunos de los diputados de la época figuran: Víctor Navas, José Dominador Bazán, David Samudio, Aquilino Boyd, Alfredo Alemán hijo, Alfredo Ramírez, Felipe O. Pérez, Pablo Barés, Luis Raúl Fernán, Juan B. Arias y Alberto Arias.
Pese a las innovaciones del nuevo hemiciclo, algunas cosas siguen intactas como las tradicionales cortinas rojas, el ir y venir de los ujier, el llamado del secretario y de vez en cuando la voz del presidente que llama al orden a sus colegas.
TRAMPA DE MUERTE
Para la primera vicepresidenta de la Asamblea, Teresita Yanis de Arias, el edificio está en pésimas condiciones, presenta serios problemas como ascensores inservibles, una sola salida de emergencia para evacuar ocho pisos y la verdad es que el personal ya no cabe.
Además el edificio estuvo cerrado por espacio de diez años de 1968 hasta 1978, período en que no se le dio mantenimiento.
Indicó que ha solicitado una consultoría a dos ingenieros en infraestructuras para que evalúen las condiciones de la Asamblea y se está revisando el informe elaborado por el Cuerpo de Bomberos para ver qué alternativa es más viable.
"Al edificio no se le ha dado mantenimiento, porque las reparaciones son como parches y las adiciones no tienen ningún sentido", detalló Arias.
Sostuvo que por el momento no hay posibilidades de construir un nuevo edificio y menos como estaba estipulado en B/.32 millones, pero sí hay que replantear qué se va a hacer a corto plazo.
Añadió que otro peligro es que la carga eléctrica del sistema está copada porque cuando inició operaciones no funcionaban la cantidad de computadoras, copiadoras, fax, y otros equipos de hoy.
Recalcó que lo primero que hará es el diagnóstico del edificio con miembros de la Sociedad Panameña de Ingenieros y Arquitectos (SPIA), la Universidad Tecnológica y profesionales en este ramo.
"El edificio ha cumplido su misión y es necesario rescatarlo, lo que hay que ver es si vale la pena mantener la Asamblea aquí", agregó la legisladora Arias.
Algunas de las alternativas que se plantean son: reubicar el edificio en las áreas revertidas, incorporar algunos de los edificios de los alrededores o construir una nueva sede.
JUGADA DE VARIOS MILLONES
De acuerdo con el legislador oficialista, Lenín Sucre, el problema radica en que en el proyecto que se presentó para la construcción del nuevo edificio de la Asamblea había una "jugada de varios millones de balboas".
"Yo no me podía prestar para eso porque yo he construido edificios altos de 20 pisos y no cuestan B/.32 millones, tal como estaba planteado en el contrato-ley y se le daban otros beneficios a la empresa constructora", afirmó Sucre.
Apuntó que tiene conocimiento que el contrato está suspendido, sin embargo, la compañía no ha cumplido porque se comprometió a conseguir un financiamiento y no lo ha hecho.
"Tengo entendido que se le adelantó a la compañía un millón 800 mil balboas y quiero saber en qué quedó ese contrato-ley y por ello, estoy solicitando información al presidente de la Asamblea", acotó Sucre.
Consideró que la Asamblea necesita un nuevo edificio, al menos que se invierta una fuerte suma de dinero en las actuales instalaciones.
Precisó que las paredes están rajadas, las ventanas no cierran bien, los aires acondicionados no funcionan y la cafetería da "vergüenza" porque las paredes no están pintadas y las tuberías por fuera.
Durante la presidencia de Gerardo González la Asamblea aprobó un contrato-ley para la construcción de la nueva sede parlamentaria con la HNTB Design Build, un consorcio norteamericano representado en Panamá por el arnulfista, José Miguel Alemán; y por Jorge Isaac Chandek, del Partido Revolucionario Democrático (PRD).
De acuerdo con este contrato, el nuevo edificio tendría un costo de B/.30.4 millones, se construiría en el área revertida, cerca al Colegio Chinopanameño a cambio de la concesión de un terreno de 10 hectáreas en el mismo lugar por 30 años prorrogables para la construcción y explotación de un hotel y centro comercial.
La empresa HNTB obtendría una ganancia neta de B/.42.5 millones, para lo cual invertiría B/.114.9 millones.
La situación del Palacio estalló la semana pasada cuando los legisladores Alberto Cigarruista y Enrique Garrido denunciaron la condición deplorable de estas instalaciones e inclusive que el agua que bebían diariamente estaba contaminada.
Garrido advirtió la posibilidad de que en cualquier momento se suscite un cortocircuito que ponga en peligro la vida de las personas que a diario acuden al Parlamento.
Señaló que el proyecto de B/.32 millones es exagerado, pero hay que buscar alternativas en conjunto con el Organo Ejecutivo.
Ante esta situación se designó una comisión encargada de conversar con el Ejecutivo sobre la necesidad de construir una nueva sede parlamentaria, encabezada por el presidente del Organo, Laurentino Cortizo e integrada por los legisladores Alberto Cigarruista, Francisco Alemán, Carlos Smith, Camilo Gozaine, Jorge Alberto Rosas, Noriel Salerno y Jerry Wilson.
DIAGNOSTICO
Las quejas de los legisladores fueron confirmadas por un informe de inspección realizado a las instalaciones de la Asamblea Legislativa por parte de la Oficina de Seguridad del Cuerpo de Bomberos de Panamá que detalla las condiciones de inseguridad y riesgos de incendio que existen, la falta de facilidades para el desalojo en caso de emergencia y de equipos contra incendio.
Advierte la falta de limpieza general, la necesidad de colocar letreros de área peligrosa y realizar reparaciones al techado.
Destaca que el tanque de agua se encuentra muy sucio y con desperdicios, y la azotea necesita una limpieza general.
En los pasillos se observaron muchos escritorios y sillas que dificultan un desalojo rápido en caso de emergencia.
También establece la necesidad de revisar el sistema eléctrico en todos los departamentos y entubar los cables expuestos así como certificación eléctrica.
Otras de las recomendaciones efectuadas es limpiar y ordenar los depósitos y cuartos eléctricos, y colocar extintores y mangueras en cada piso.
Igualmente, sugirieron instalar luces de emergencia y las señalizaciones de salidas.
Indistintamente de la opción que se elija lo cierto es que las remodelaciones o el nuevo edificio para la Asamblea serán sufragados con el pago de impuesto de todos los panameños que esperan que haya una retribución más evidente de los fondos que se invierten para el funcionamiento de la institución.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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