Desde finales de 1999 a inicios del año 2000 Panamá fue el escenario de diversas reuniones o "cumbres" que desarrollaron miembros de la Agencia Estadounidense Antinarcóticos (DEA) y narcotraficantes colombianos, con la finalidad de negociar la entrega voluntaria y posterior enjuiciamiento de estos últimos. Estos encuentros eran conocidos por el gobierno panameño una vez la Embajada de Estados Unidos en el país hacía la notificación.
Lo anterior fue expuesto por el colombiano Baruch Vega en una entrevista publicada ayer por el diario El Espectador, de la sureña nación, donde señala que los narcos pactaban su entrega pagando millones de dólares, que luego eran destinados a los grupos paramilitares de Carlos Castaño en su lucha contra la guerrilla.
"En Panamá siempre se notificó de esas reuniones, ahí daban mi nombre, y por eso de las reuniones sabía el gobierno panameño, la embajada estadounidense en Panamá y en Bogotá", sostuvo Vega. Agregó que "todos eran informados de la reunión, y del propósito, en este caso la negociación con los narcos. Y en esas sesiones siempre estuvieron presentes agentes de Panamá y Bogotá, y ahí se contaba de todo.
Durante la entrevista, Baruch Vega, quien se describió como un mediador, manifestó haber contribuido con la entrega de 114 narcotraficantes, aunque negó categóricamente haber sobornado con 30 millones de dólares al capo Fabio Ochoa para lograr su extradición, como expuso el abogado de éste, Roy Black.
"Ni sapo ni agente, fui un mediador entre el gobierno estadounidense y un grupo de narcos colombianos. Llevaba razones de lado a lado. Si hubiera sido un negociante, estaría remillonario. El fondo es que siempre quise ser político en Colombia y creí que podía ayudar a exterminar el narcotráfico por este medio", respondió Vega cuando se le preguntó sobre sus actividades.
En su relato, el entrevistado insistió en todo momento que su actividad más que lucrativa buscaba ser un freno al tráfico de estupefaciente, toda vez que el programa era una especie de resocialización de los narcos. "Le quiero dejar esto muy claro. Parte del dinero que entregaban los narcos iba para mí, el anticipo, y otra parte a financiar las operaciones encubiertas del gobierno norteamericano", comentó.
Como colaborador de la CIA, participé en sabotajes contra el gobierno de Salvador Allende, en una operación encubierta en Chile, donde mataron a casi todos los miembros del grupo en el que laboraba, así como de infiltrado por el ejército chileno. "También en Panamá, pero las operaciones son muy recientes, y no le puedo dar detalles porque están en investigación", expuso.