Por décadas, los panameños escucharon con incredulidad los ambiciosos planes de Nicaragua de construir un canal interoceánico alterno en Centroamérica que compitiera con la vía construida aquí por Estados Unidos en el siglo pasado.
Ahora opinan que el nuevo intento nicaragüense por cristalizar ese viejo proyecto no debe verse como una idea descabellada y resaltan el hecho de que una empresa de capital chino esté detrás de la colosal obra.
Hay coincidencias de que existe la tecnología, la mano de obra y el dinero suficientes para construir la nueva zanja de 200 kilómetros (130 millas) de largo y que unirá los océanos Pacífico y Atlántico. Sin embargo, surgen dudas y posiciones encontradas sobre su viabilidad económica y financiera.
Los añejos planes para una vía interoceánica nicaragüense volvieron al tapate la semana pasada después de que el gobierno del presidente Daniel Ortega enviase a la Asamblea Nacional un proyecto de ley que entrega al consorcio chino HK Nicaragua Canal Development Investment Co., con sede en Hong Kong, la concesión para la construcción y gestión de un canal similar al de Panamá.
El gobierno pidió que la iniciativa se tramitara de manera urgente, por lo que la Comisión de Infraestructura del Congreso realizó una serie de consultas con varios sectores antes de darle el visto bueno a la concesión.
La legislatura, donde el gobernante Frente Sandinista cuenta con 63 de los 92 diputados, someterá el proyecto a votación el jueves en Managua.
"Parece real porque los chinos los están apoyando'', comentó a la Associated Press el vendedor de periódicos y revistas Maximino Castillo, un panameño de 59 años y que lleva casado 32 de ellos con una nicaragüense. "Hay algo detrás de eso. Ahora se escucha más fuerte''.
"Para mí es sencillo. Si alguien pone un puesto de ventas de revistas y periódicos al lado mío, las ventas bajarán'', explicó. "Eso (un nuevo canal por Nicaragua) es competencia para el canal nuestro''.
Los funcionarios del Canal de Panamá, basándose en la información de los estudios para un "Gran Canal'' realizados por Nicaragua y que datan del 2006, afirman someramente que la construcción tomaría por lo menos 13 años y que se antoja bien difícil. En Nicaragua se estima que la obra necesitará 11 años para su concreción.
"Es un proceso largo. No es fácil'', planteó el administrador del canal Jorge Quijano."Es bien complejo el terreno, más difícil que el nuestro''. Comparó que el canal por Nicaragua tendría una longitud tres veces mayor que la del panameño, de 80 kilómetros (50 millas).
"Eso todavía nos pone más competitivos'', consideró.
Los directivos del Canal de Panamá no han dicho que tan viable puede representar una inversión de 40.000 millones de dólares en el nuevo canal nicaragüense, ni se atreven a anticipar aún el impacto que tendría en la navegación marítima comercial.