Panamá cerrará 2013 con más de 42 toneladas de drogas decomisadas, en su mayoría cocaína, y al menos 3 millones de dólares incautados, lo que demuestra la efectividad de la política nacional de “represión” del narcotráfico, afirmó en entrevista con Acan-Efe el fiscal antidrogas panameño, Javier Caraballo.
Las cifras preliminares de incautaciones de este año, que dejan atrás la cifra de 35 toneladas decomisadas en 2012, dan cuenta de una “gran cantidad” de operativos que lograron sacar del mercado este “volumen importante de sustancias ilícitas”, destacó el fiscal.
Del total de 42 toneladas decomisadas, un 92% corresponde a cocaína y el resto a otras drogas, mientras que a nivel nacional la fiscalía atendió más de 2,300 casos relacionados con el narcotráfico, detalló.
Además, se decomisó dinero en efectivo por alrededor de 3 millones de dólares, vinculados a las incautaciones de droga.
“En síntesis podemos decir que ha sido un año bastante bueno en la represión del narcotráfico a nivel nacional”, expresó.
Panamá es la puerta de entrada a Centroamérica, un territorio de casi 50 millones de habitantes, la gran mayoría pobre, azotado por los grupos internacionales que trasiegan drogas desde Suramérica hasta Estados Unidos, el mayor consumidor del mundo, dejando a su paso una estela de muerte que afecta especialmente a Honduras, Guatemala y El Salvador.
A juicio de Caraballo, el éxito de la lucha antinarcóticos en Panamá este 2013 radicó en el trabajo “bien articulado y coordinado” entre la fiscalía antidrogas y los diferentes entes de seguridad del país en busca de “minimizar el uso de nuestro suelo para el narcotráfico”.
Agregó que para 2014 la proyección del Ministerio Público panameño es “aumentar la capacidad de reacción ante este tipo de fenómeno con más personal, recursos y capacitación”.
El fiscal antidrogas alertó que hay que proteger la pujante economía de Panamá de la “implícita” amenaza de que pueda ser utilizado por los grupos criminales.