Nación

Panamá, cúpula de los jóvenes del mundo


Mucho se habla de la juventud: se le critica, se le margina, se le exige. ¿Pero se ha puesto a pensar lo difícil que es ser joven en estos tiempos?
La velocidad del crecimiento económico, el consumismo y la publicidad los aprisiona en una red de fuegos fatuos. Las familias, o no existen o tienen graves fallas porque muchos padres no saben ser padres. Donde los modelos, la convivencia, la comunicación y el amor han cedido su paso a la tecnología, la calle, las drogas (alcohol). Las fallas sociales se hacen generacionales y la competencia selvática, donde conseguir un empleo es casi imposible, porque se dice que no tiene experiencia. Donde las opiniones son el juega vivo, la vida fácil, la indolencia, la irresponsabilidad y la violencia.
Pero, ¿qué estamos haciendo para reestructurar la familia, para crear empleos suficientes para los jóvenes? ¿Para qué medios de comunicación social, especialmente la radio y la televisión cumplan con su función cultural y educativa? ¿Para qué los centros de rehabilitación cuenten con los recursos suficientes para aplicar modernas técnicas?
¿Para qué las universidades reduzcan sus costos y mejoren la calidad de enseñanza? Porque el asunto no es crear sólo mano de obra barata y calificada, sino crear seres humanos felices, dignos, cultos, con mística de trabajo, con objetivos claros, que sepan donde encontrar las fuentes del conocimiento, que sepan respetar y hacerse respetar, que actúen con solidaridad, amor al prójimo, que puedan creer en el futuro, que puedan confiar en los adultos, que tengan pleno conocimiento y uso de sus derechos y deberes.
Que se disponga de sitios de distracción sana, que sepan conducir sus emociones y sentimientos hacia una vida sana. Naturalmente la juventud quiere que se le respete y se le den oportunidades, que le den recursos para prevenir errores, que no los engañen, que no abusen de su desinformación e ingenuidad. El método para lograrlo no puede ser subestimándolos ni reprimiéndolos, prohibido prohibir. No es sexofobia, no con consejos y buenas intenciones irreales y utópicas. Tiene que ser algo real, sincero, efectivo.
Que la vida que le demos sea su escuela en vivo y directo. Tiene que haber ambiciones y sueños que la creatividad y sus vocaciones eliminen toda alienación o depresión. Aprender es para hacer más feliz el futuro y lograr los progresos que hagan avanzar este mundo, sin tener que escaparse a otro planeta o volar en fantasías frívolas.
Panamá es la cúpula de los jóvenes. Primera vez que Panamá tendrá un evento de nivel mundial y lo hará en una antigua base militar que hoy en democracia los panameños y panameñas, las emplearemos para recibir a las juventudes del mundo, en paz y confraternidad, realizaremos este magno evento con el corazón y con la quinta parte del costo que ha tenido otro país donde su presupuesto de más de 10 millones de dólares les fue entregado con mucho tiempo para permitir este trabajo. Nos tomará mucho esfuerzo, pero los jóvenes de Panamá sin ningún distingo demostrarán al mundo que pese a nuestras limitaciones y pequeñez demográfica, si sabemos agigantarnos y tenemos la capacidad y altura para recibirlos, no sólo ser el puente del mundo sino también, el corazón del universo.
El Ministerio que es de la Juventud, junto a las plataformas internacionales y nuestros jóvenes logramos la organización, las infraestructuras y el equipo humano que pondrá a Panamá una vez más en la cúspide del mundo. El Gobierno responsablemente ha brindado su apoyo porque el Festival Mundial de la Juventud es de todos los jóvenes panameños. Y el éxito será de Panamá y su Juventud; en fin, del Estado panameño, Gobierno, sociedad civil, todos los panameños, panameñas y ciudadanos de países que habitan en nuestro territorio, afincados con sus hijos nacidos en el terruño que hoy se enorgullece por ser el anfitrión de este magno evento que mantiene a Panamá en las noticias del planeta.


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18854
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América