POR las espesas trochas de la selva del Tuira en la provincia de Darién, caminó una hora Etelvina, una indígena emberá quien hacía siete días dio a luz.
Su pequeñito aun sin nombre, fue evaluado en el centro de salud más cercano ubicado en Boca de Cupe. El estado del niño es bueno.
Sin embargo, muchos infantes entre los 0 a 5 años, son llevados a los centros de salud remitidos por las hermanas salesianas de El Real, en condiciones deplorables.
Las religiosas recorren el Alto Tuira, y en cada pueblo ubican a niños con desnutrición severa y son remitidos a Nutre Hogar de Panamá.
El 36% de los niños atendidos de Nutre Hogar, fundada hace 19 años por el obispo Rómulo Emiliani, provienen del área indígena Emberá de Darién, explicó la directora, Rebeca Melgar.
Sandra Vergara, Trabaja dora Social de este organismo manifestó que la mayoría de los niños que son atendidos, no caminan ni gatean debido a la debilidad que presentan.
Panamá no está bien situada por el Fondo de Alimento y de Agricultura de las Naciones Unidas (FAO) en el tema de la desnutrición.
El mapa del hambre de la FAO indica que el país se encuentra en una categoría 2 donde la desnutrición es moderadamente alta.
Debido al incremento de la desnutrición crónica en los menores de 5 años en el país, de un 14.4% al 20.6%, en áreas de pobreza extrema las autoridades de salud plantearon una reevaluación de los programas nutricionales.
El centro de salud de Boca de Cupe, por otra parte, tiene limitaciones para el transporte acuático.
Una fuente de este centro médico indicó que la crema nutricional que distribuye a los menores indígenas del Alto Tuira que padecen desnutrición es utilizada como alimento para toda la familia por la falta de alimentos.
Panamá en el mapa del hambre de la FAO
La desnutrición aumentó entre menores de 0 a 5 años, principalmente en las áreas indígenas.