Panamá está viviendo una nueva era delincuencial, que no sólo amenaza a quienes integran las redes criminales, sino también a los que la combaten, coincidieron algunas personalidades nacionales consultadas, luego del crimen perpetrado contra el director de Aduanas de Colón, Aquiles García.
Desde la adopción de visas para ciudadanos de ciertos países, así como la urgente reorganización y profesionalización de los estamentos de seguridad nacional, fueron algunas recomendaciones sugeridas para frenar los actos de violencia que han escapado del control de las autoridades.
Según Ebrahim Asvat, exdirector de la Policía Nacional, la negligencia en la que incurrieron las autoridades que estaban conscientes de las amenazas vertidas contra el director de Aduanas de Colón, ratifica que aún no se ha definido una radiografía de las organizaciones delincuenciales del país.
Indicó, además, que es clara la falla en la profesionalización de la entidad policial y la ausencia de liderazgo que permita a los agentes tomar el control de las calles.
Esta situación se puede constatar, destacó Ebrahim Asvat, por la forma en que han quedado varios crímenes cometidos con la misma modalidad que el de Aquiles García, donde los estamentos de seguridad fueron incapaces de clarificar o identificar a los sicarios internacionales que ingresaron al país, cometieron su fechoría y luego salieron impunes. Este aspecto es compartido por el criminólogo James R. Innis, quien hace años denunció la llegada a Panamá de grupos dedicados al crimen organizado, sin que se hayan tomado los correctivos.
Para Innis, esas organizaciones criminales internacionales se han enraizado, lo que ahora hace difícil su erradicación. Ello, sin tomar en cuenta que gozan de una sofisticada preparación técnica que contrasta con la de las autoridades de seguridad.
"La organización de seminarios, conferencias y mesas redondas no representan la solución de estos problemas, la sociedad panameña reclama conocimiento, interés y acción por parte de nuestras autoridades a cargo de la seguridad", expuso el criminólogo.
Sin embargo, para el general retirado, Rubén Darío Paredes, gran parte de los hechos de violencia registrados en el país es producto del desborde delictivo que vive la nación colombiana, "que nos inunda con el uso de estilos criminales propios de ese país".
Paredes reconoce que a nivel de preparación de los estamentos de seguridad hay una grave deficiencia que obliga a recomponer los organismos policiales, para que vuelvan a ser como en los tiempos de la Guardia Nacional liderada por Omar Torrijos.
"No el tiempo de las Fuerzas de Defensa, porque no creo que ejércitos ni grandes equipos bélicos frenarán los hechos que hoy se dan", expuso. Para el general retirado, la aplicación de visados a ciudadanos de ciertos países, como Colombia, también es otra de las iniciativas que debe ejecutarse para controlar el ingreso de personas que llegan a Panamá a cometer fechorías.
Este planteamiento no es compartido por el presidente de la Cámara de Comercio, José Javier Rivera, para quien tipificar los crímenes panameños como hechos exportados únicamente de Colombia, resulta discriminativo, además de injusto.
De acuerdo con Rivera, hay que dar tiempo a las investigaciones sobre los últimos hechos acontecidos y brindar confianza a las autoridades policiales, porque a pesar de los hechos de violencia registrados, la seguridad pública de Panamá es buena.
Descartó la adopción de medidas como la imposición de visas a colombianos y dijo que además hay que tomar en cuenta la actitud de empeño y trabajo que los caracteriza, así como los más de 200 millones de dólares que invierten cuando vienen al país.