Los altos niveles de contaminación del aire en las capitales de América Central perjudican tanto la salud de sus habitantes como sus empobrecidas economías, reveló ayer un estudio.
Guatemala, San Salvador y Panamá fueron en 1998 las capitales más contaminadas por dióxido de carbono, plomo, ozono y partículas suspendidas, dijo Benjamín Lang, responsable regional del monitoreo de la firma Swiss Contact.
En San José existe un mejor manejo de los niveles y en Managua y Tegucigalpa los índices son menores porque circulan menos vehículos, agregó.
Swiss Contact promueve desde 1993 en el área el programa "Aire puro" con el que vigila la contaminación.
El plomo ha dejado de ser un grave problema para la mayoría de capitales centroamericanas, no obstante, el estudio reveló que en Panamá, donde venden combustible con plomo, y Tegucigalpa, donde existe una fábrica de baterías para coches, se han detectado porcentajes superiores a los permitidos por la OMS.
Swiss Contact estimó en 1996 que América Central podría tener en el 2000 un aire más puro, para aliviar los efectos de las enfermedades respiratorias.
Aunque la contaminación también la provocan los emisores industriales y los patrones de consumo de energía, la principal fuente la constituyen las emisiones vehiculares, dijo.
Aunque no se citaron cifras de toda el área, tan solo en El Salvador hay un promedio anual de 11.000 muertos por enfermedades respiratorias, dijo Mario Andino, de la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (FUSADES).
Según estudios de FUSADES, cuyo laboratorio midió los niveles de contaminación del aire en San Salvador, el impacto económico anual en la salud de los 1,5 millones de capitalinos se calculó entre 26,2 y 41,2 millones de dólares.
"En 1998 hubo un aumento pequeño en la contaminación", dijo Lang, al aludir los niveles de años anteriores en la región.
"La contaminación en centros urbanos no es exclusiva de megaciudades, también en las pequeñas se da", dijo Jon Bickel, encargado regional del programa, del problema.
En contaminación por dióxido de carbono San Salvador es la capital más afectada, reflejando un alza del 15 por ciento en 1998 en relación al año anterior, mientras en Guatemala los niveles se redujeron, tras la incorporación al sistema de transporte urbano de una nueva flota de autobuses.
Sólo Managua y San José reportaron niveles inferiores al mínimo sugerido por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
En partículas totales suspendidas o menores, que generan el polvo, la quema de combustibles, condensación de elementos volátiles y los humos de vehículos, las seis capitales tuvieron niveles superiores al promedio anual sugerido por la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos.
Según el mismo estudio, en cuanto al ozono, en todas las capitales, exceptuando Managua, se tuvieron niveles inferiores al límite sugerido por la OMS.