Un estudio del Servicio de Paz y Justicia en Panamá señaló que el istmo mantiene su categoría de "corredor del tráfico ilegal de armas de guerra" desde Centroamérica hasta los grupos guerrilleros colombianos y determinó que las autoridades panameñas han otorgado permisos para portar unas 250 mil armas de fuego en el país.
El trasiego de armas de guerra inicia en Nicaragua y, vía terrestre, son trasladadas a la frontera entre Costa Rica y Panamá, donde el precio de un fusil AK-47 es estimado en unos B/. 300. Al llegar a la ciudad de Panamá, el arma aumenta a B/. 700 y se incrementa a B/. 2 mil, por unidad, cuando llega a los grupos guerrilleros colombianos, destacó el informe que reveló ayer el presidente del Servicio de Paz y Justicia en Panamá, Vicente Archibol .
Igualmente, Archibol explicó que el incremento en el "tráfico legal" de armas en Panamá ha sido alarmante.
Sólo en el año de 1993, las empresas que venden armas en Panamá importaron un total de 198 mil 951 unidades de diferentes calibres, además de casi 3 millones de municiones.
El directivo del Servicio de Paz y Justicia en Panamá citó estadísticas de la Policía Técnica Judicial (PTJ), las cuales establecen que -desde 1990 hasta la fecha- se han otorgado casi 100 mil permisos para portar armas. Cabe señalar que con cada permiso se pueden portar de una a nueve armas.
El mencionado estudio señala que el 40% de los permisos registran, entre tres a cinco armas, por lo cual las cifras de armas legales en manos de particulares podrían llegar a unas 250 mil.
"Hay una preocupación por la alta presencia de armas y su relación directa con el aumento de la violencia social, e incluso intrafamiliar", señaló Archibold.
En tanto, precisó que en 1999 se incautaron 7 mil 11 armas, según las estadísticas de la Policía Nacional, que van desde calibre 22 hasta AK-47 y RPG (antiaéreas).
"Vamos a proponer que se elaboren propuestas para reforzar todas las medidas de seguridad, con el fin de que el país deje de ser este corredor del trasiego de armas", apuntó.