Panamá aprovechó la coyuntura de la V Cumbre del Mecanismo de Diálogo y Concertación de Tuxtla, Mérida, para promover la rápida concreción de un Tratado Libre Comercio (TLC) con México.
De acuerdo con el primer vicepresidente de la República, Arturo Vallarino, quien encabezó la delegación panameña en la reunión iniciada el pasado viernes, durante la cita pudo conversar con el mandatario mexicano Vicente Fox sobre las relaciones económicas de ambas naciones.
Indicó que obtuvo, por parte del presidente Fox, el compromiso de subsanar las diferencias entre ambos países generadas por la colocación de Panamá en varias listas negras de paraísos fiscales de los organismos financieros del país azteca.
A este respecto, Fox se comprometió a subsanar esa situación para que no fuera un obstáculo en la concreción de un TLC entre ambos países.
En la reunión a la que asistieron también el resto de los mandatarios de Centroamérica y Belice, se ratificó el compromiso de lograr la integración regional, procurando el desarrollo humano de los pueblos, fundamentalmente en las áreas rurales, como principio fundamental del Plan Puebla-Panamá.
Los siete presidentes de Centroamérica y México, así como el vicepresidente de Panamá, asintieron apoyar las acciones que se realizan en materia de inversión en capital humano, por lo que se procedió a prorrogar los proyectos de cooperación en materia de educación para todos los niveles.
También se respaldan las acciones vinculadas al sector salud y se continúan con los proyectos de prevención y control del VIH/SIDA.
La Cumbre de Tuxtla fue aprovechada para reiterar el compromiso de la región con la transparencia en la gestión pública, la rendición de cuentas y la lucha contra la corrupción y el terrorismo.
Además, el tanque Imhoff no es conveniente para el clima panameño, porque al estar al aire libre, despide malos olores. Las empresas dedicadas a la limpieza de los tanques, que son plantas de tratamiento primario, deben depositar los desechos en un área especialmente acondicionada para este fin en Cerro Patacón.
Pero el IDAAN enfrenta otro reto: En Panamá no hay un sistema sanitario para el tratamiento de las aguas servidas que van directamente a los ríos y, posteriormente, a la Bahía de Panamá, sin pasar por ningún tipo de tratamiento, sino uno "colector", que recoge las aguas negras y las lleva a otro lado.
En consecuencia, entre Panamá Viejo y El Chorrillo, hay entre 20 y 25 tuberías de descarga cruda de desechos sin tratar, además de los que llegan a través del Río Matasnillo, que desembocan en la bahía de Panamá.
A esta situación se suma otra: El alcantarillado sanitario del Casco Antiguo, que fue uno los primeros del país, al igual que el de Colón, instalados a inicios de siglo con la construcción del Canal, es combinado, es decir, está construido para recibir las aguas negras y las aguas lluvias, pero no tiene la capacidad necesaria, porque su diámetro es muy pequeño.
En tanto, el sistema de las afueras sí está separado, o sea, sólo recibe aguas residuales, sin embargo, en algunas partes se ve recargado con las aguas pluviales debido a que este sistema, que es responsabilidad del Ministerio de Obras Públicas (MOP), no funciona en forma eficiente.
Frente a toda esta panorámica se ha diseñado el Plan Maestro que busca separar el sistema combinado del Casco Viejo, garantizar que las aguas que desembocan en la Bahía de Panamá lleguen totalmente tratadas y habilitar una playa para los panameños y visitantes en plena ciudad.