Nación

Panamá insiste en presencia de Clinton para actos del Canal


Washington - "El 14 de diciembre será un gran día para ustedes".
Con esta directa, pero lacónica frase, el presidente Bill Clinton respondió a la invitación que le reiterara el embajador de Panamá, Guillermo Ford, a la ceremonia de la transferencia del Canal el próximo 14 de diciembre, a la que acudirán numerosos mandatarios latinoamericanos, además de los Reyes de España.
El breve intercambio ocurrió durante una ceremonia protocolar en la Casa Blanca, el lunes en la tarde, en la que Ford y ocho nuevos embajadores más presentaron sus credenciales.
"Me pareció una manera elegante de decirme que no iba a asistir," reflexionó el ex vicepresidente al detallar el encuentro en una entrevista con El Panamá América.
El pasado fin de semana altas fuentes del gobierno de Washington indicaron a este periódico que la delegación de Estados Unidos a la ceremonia formal de la entrega del Canal estaría encabezada por la secretaria de Estado, Madeleine Albright.
No obstante, Ford aprovechó la oportunidad de hablar a solas con Clinton para enfatizar, una vez más, el significado del momento culminante en el fiel cumplimiento de los tratados que el presidente Jimmy Carter y el general Omar Torrijos firmaron el 14 de agosto de 1977 en la sede de la OEA, a sólo cuatro cuadras de la Casa Blanca.
Durante el gobierno de Clinton se ha vuelto costumbre esperar hasta que se junten grupos de cinco a doce nuevos embajadores para realizar la ceremonia de la entrega de credenciales.
El grupo del lunes sumó nueve, que incluyeron a otros dos latinoamericanos, de Chile y República Dominicana. Una consecuencia de este procedimiento es que cada uno tiene apenas unos pocos minutos de estar a solas con el mandatario y su jefe de protocolo.
Cuando le tocó el turno de entrar en el despacho presidencial a Ford, éste, hablando en un perfecto inglés, declamó en su resonante voz de barítono:"En nombre de la democracia, le reitero la invitación que le extendió la presidenta Mireya Moscoso para asistir al histórico acto de la entrega del Canal".
El enviado panameño, acompañado por su esposa, María del Pilar, y otros nueve miembros de su familia inmediata, fueron conducidos de la residencia de la Embajada de Panamá a la Casa Blanca, en dos coches con una escolta de motociclistas de la policía metropolitana.
Después de la ceremonia, Ford reunió un grupo de asesores, funcionarios y amigos personales en un acto íntimo en la residencia de la Embajada para brindar por la "amistad y futura cooperación" entre los dos países.
Como representantes de Estados Unidos se destacaron Arturo Valenzuela, director del Departamento Latinoamericano del Consejo Nacional de Seguridad; Jim Benson, el funcionario encargado de asuntos panameños del Departamento de Estado, y Joe Reeder, exsecretario del Ejército.
"El nuestro fue un largo peregrinaje," entonó Ford al darle la bienvenida a sus invitados. "Pero la gesta que está por culminar ha mostrado al mundo cómo una gran potencia es capaz de llegar a tener lazos de igual a igual con una democracia pequeña, pero hidalga".
Ford evocó risas cuando contó que mientras esperaba entregar sus credenciales en la Casa Blanca, alguien le preguntó si era "diplomático de carrera".
"Tuve que decirle que soy diplomático a la carrera, no de carrera". Haciendo alarde a su reputación de político sin pelos en la lengua, el ex vicepresidente del gobierno de Guillermo Endara anotó que aún existían diferencias entre los dos gobiernos y que había que enfrentarlas "abiertamente y sin afán de ocultar nada".
"Evidentemente una diferencia es cómo encarar el problema de la limpieza de los polígonos de tiro, y tengo plena intención de seguir discutiéndolo", declaró en una alusión a la insistencia de Estados Unidos de que ya ha cumplido "en lo posible" esa tarea.
"Seguiremos conversando sobre el tema y a buen tiempo estoy confiado que también este problema quedará resuelto," afirmó el embajador. "Los panameños nunca perdemos nuestro optimismo".
Pero si hubo un ejemplo concreto de ese optimismo, fue la presencia del joven ingeniero panameño José Barbero, quien hace sólo unos meses atrás sufrió un horrible accidente durante la construcción de un puente en el que perdió los dos pies y parte de una pierna.
Ante la admiración del medio centenar de invitados, Barbero subió sin ayuda los dos juegos de escaleras para llegar al salón de recepciones de la embajada, con sólo una muleta y apenas dos días de haber ensayado las prótesis.
Allí se abrazó con el embajador y con el hijo de éste, el Dr. Edmundo Ford, un connotado cirujano ortopédico, quien se sorprendió ante la presencia de uno de sus más recientes pacientes en su consulta en Panamá.
"Pocas veces en mi vida he visto un espíritu tan ejemplar en su determinación y perseverancia," exclamó el joven médico sin ocultar su emoción. "Es un gran ejemplo para todos cómo el ánimo de un valeroso panameño logra vencer la adversidad".


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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