Los principales periódicos de Panamá muestran cada día en sus primeras planas titulares sensacionalistas que describen muertes horrendas.
Fotografías a color de violentos crímenes o accidentes llenan las páginas interiores de los periódicos más vendidos del país: Crítica y El Siglo.
Y si la violencia no ocurre en casa, los editores buscan noticias del exterior en la Internet. La fórmula parece vender más periódicos.
El tiraje de El Siglo aumentó en 11.000 ejemplares diarios el año pasado a unas 35.000 por día, mientras que el de Crítica tocó en junio los 55.000 ejemplares diarios, desde 25.000 el año previo.
Los lectores de los dos diarios suman en conjunto unos 360.000 en un país con 2,8 millones de habitantes, basado en la estimación de cuatro lectores por ejemplar vendido.
"A muchas personas en Panamá les gusta la violencia. Nuestra meta es doblar la circulación en los próximos cinco años", dijo el director de Crítica, Juan Pritsiolas.
Los otros diarios del país, que no publican ese tipo de imágenes, se han rezagado. Mientras la tétrica fórmula eleva las ventas de los diarios, líderes religiosos y legisladores piden la eliminación de las fotografías de violencia.
Pero los defensores de los diarios dicen que los esfuerzos para "limpiar" las publicaciones podrían atentar contra la libertad de prensa, en momentos en que crece la preocupación a nivel nacional e internacional por su situación en Panamá.
"Estos periódicos están ayudando a crear una sociedad violenta e inmoral", dijo recientemente el arzobispo de Panamá, José Dimas Cedeño, durante el funeral de un sacerdote católico asesinado.
El legislador Francisco Ameglio ha presentado proyectos de ley que buscan obligar a los diarios que publican imágenes de violencia a ser vendidos con una cubierta plástica, como ocurre con muchas revistas pornográficas.
"Debemos poner un alto", dijo Ameglio, quien también ha propuesto enmendar el Código Familiar de Panamá para crear un regulador que monitoree los periódicos.
Bajo el plan de Ameglio, las imágenes violentas podrían publicarse sólo con permiso de los familiares de la víctima. El legislador confía en que su plan logrará en septiembre la aprobación del Congreso, y el apoyo de la presidenta de Panamá, Mireya Moscoso.
Pero periodistas locales y extranjeros sostienen que el proyecto de ley es un intento disimulado para acallar a la prensa panameña.
"Una ley de este tipo es el principio de una censura total", dijo Robert Cox, presidente de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP). "Ni el gobierno ni el Congreso tienen derecho a decidir lo que las personas leen".
El Departamento de Estado norteamericano y la Organización de los Estados Americanos (OEA) también han expresado preocupación por la libertad de expresión en Panamá, citando evidencia de represión e intimidación de periodistas por parte del gobierno.
Unos 90 periodistas enfrentan casos de difamación, según dijeron este año periodistas locales a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
En más de un tercio de los casos, la acusación fue presentada por figuras públicas que pueden hacer cargos criminales contra periodistas por "falta de respeto".
En el 2000, el ex director de El Siglo, Carlos Singares, fue encarcelado por un artículo sobre la supuesta visita de un funcionario a un burdel que empleaba menores como prostitutas.
En junio, el Congreso aprobó una ley que, si es autorizada por Moscoso, impondría un código de ética a los periodistas.
Eric Jackson, editor del diario en inglés Panama News, dijo que actualmente la libertad de prensa es más importante que nunca debido a la presunta corrupción en la Asamblea nacional.
Los legisladores han sido acusados de recibir sobornos de empresarios para autorizar grandes parques industriales, mientras que se acusa al gobernante partido Arnulfista de haber pagado 1.5 millones de dólares en dádivas a los legisladores opositores.
"La clase política busca acallar a la prensa con la esperanza de no ser llamada a rendir cuentas", dijo Jackson.