El Gobierno panameño tuvo que gastar miles de balboas para reestructurar varias anomalías que presentó el Hospital Luis “Chicho” Fábrega, desde que fue entregado por los empresarios españoles. Hubo que separar la sala de cuidados intensivos de la del salón de operaciones, que estaban unidos. Además, los expertos que llegaron para enseñar el uso de los equipos comprados, no sabían cómo usarlos.