El canciller Jorge Ritter manifestó ayer que el gobierno de Estados Unidos (EU) debe indemnizar al menor Kelvin Pérez Sánchez y a Pablo Atencio González, quienes resultaron heridos luego de que una granada de fragmentación o una bala viva de metralleta calibre 60, no desactivada, explotara en la base militar de Río Hato.
Explicó que este accidente es sin duda una demostración de la necesidad de que los norteamericanos remuevan todos los explosivos que permanecen enterrados en suelo panameño.
Kelvin Pérez Sánchez, de 17 años de edad, perdió el ojo derecho y recibió heridas de gravedad en el cuello, rostro, tórax y dedos de la mano derecha, mientras que González, resultó con heridas menores.
Agregó que la pérdida de la capacidad productiva de estos heridos no puede ser responsabilidad de los panameños porque "no fuimos nosotros los que pusimos esos explosivos allí".
"No han sido ni los militares ni los policías panameños, los que han hecho esa clase de entrenamiento y por lo tanto no puede ser Panamá la que asuma la responsabilidad por ese hecho tan lamentable que ha ocurrido", destacó.
Agregó que este hecho confirma lo que el presidente señaló en la reversión de Sherman y que ha reiterado la Cancillería de que es una necesidad que EU termine la limpieza de esas áreas contaminadas con explosivos militares.
"No es posible que EU se retire de Panamá sin un compromiso al más largo plazo para indemnizar a las víctimas potenciales de las áreas que ellos solos contaminaron", apuntó Ritter.